Importancia de la confianza y entendimiento

Hablando de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), vemos que todavía falta mucha claridad sobre el tema. Eso no es raro porque hablamos de un tema todavía novedoso. Además vemos la RSE como un tema que está ganando cada vez más interés y, al mismo tiempo, provocando preguntas, ambas cosas me parecen muy bien y naturales.

Matthias Dietrich (*)

Hablando de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), vemos que todavía falta mucha claridad sobre el tema. Eso no es raro porque hablamos de un tema todavía novedoso. Además vemos la RSE como un tema que está ganando cada vez más interés y, al mismo tiempo, provocando preguntas, ambas cosas me parecen muy bien y naturales.

Parece difícil poder entender que las empresas realmente están desarrollando un interés por introducirse en el tema del desarrollo socioeconómico; es decir, además de la búsqueda de su propio progreso económico, se dedican también al progreso de la sociedad, al cuido del medioambiente y eso no solo dentro de su empresa, sino que también fuera.

Claro, eso se puede hacer de diferentes maneras. Unos empresarios actúan como Bill Gates o Warren Buffett que, a través de fundaciones, aportan parte de sus fortunas para el progreso en temas de educación, salud, entre otros. Es un gesto noble, pero no puede ni debe ser la única posibilidad de demostrar responsabilidad empresarial, además no puede ser repetido por cualquiera.

Creo que tenemos que aprender más de algunas tendencias internacionales. Por un lado, se logró en diferentes países (hasta en Nicaragua, como Fideg lo ha mostrado en un actual estudio) disminuir la pobreza extrema y, por otro lado, crece la diferencia entre pobres y ricos, a tal punto que hasta en algunos países se aumenta la cifra de las fortunas de los ricos, mientras los pobres tienen menos participación en la riqueza de sus países.

Faltan modelos de la inclusión en una gran parte de la sociedad en el desarrollo socioeconómico de los países y ha parecido “normal” que unos se queden pobres y con necesidad de subsidios, limosnas y regalos, mientras otros siguen enriqueciéndose. Las actuales protestas en Brasil y en otros países (hasta en el mundo desarrollado dentro del arco de la crisis europea) reflejan la inconformidad de las mayorías con este desarrollo y se aumenta la demanda por más justicia social, menos corrupción y más inclusión.

Cuando Alfredo Pellas en los años cincuenta y sesenta introdujo modelos de la participación en sus empresas, otros empresarios centroamericanos le han dicho que eso podría provocar “problemas”. La verdad es que no se produjeron esos “problemas” y, al contrario, los colaboradores que han podido participar en el crecimiento han aportado también a más progreso, porque eso ha tenido una influencia directa en su situación socioeconómica.

La salida no es en profundizar discrepancias, sino en buscar un crecimiento balanceado que trata de no perder de vista los problemas de todos. La RSE va por este camino y trata de buscar cómo incluir, involucrar e incorporar más. Pero la base para eso es, en primer lugar, la confianza.

Si yo no confío en mi contraparte, esta puede hacer lo que le dé la gana, nunca me va a parecer bien. Y eso se refiere tanto a las empresas como a sus contrapartes, hay que salir de viejos esquemas confrontativos y buscar conjuntamente salidas. Para eso necesitamos una nueva cultura que incluya sobre todo la confianza y la búsqueda de consenso. La RSE quiere salidas compartidas. Sin confianza no va a haber consenso y, sin eso, no hay progreso.

(*)Director de UniRSE.

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