AFP
El secretario estadounidense de Estado, John Kerry, prosiguió este viernes por segundo día consecutivo sus entrevistas para intentar reactivar el moribundo proceso de paz entre Israel y los palestinos, reuniéndose con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, antes de volver a hacerlo con autoridades israelíes.
Kerry efectúa su quinto viaje por la región desde su toma de funciones en febrero, para intentar que israelíes y palestinos se sienten en la mesa de negociaciones, que abandonaron hace casi tres años. «Tuvimos una buena reunión», dijo Kerry a Abbas, tras el encuentro llevado a cabo en la residencia del embajador palestino en la capital jordana.
«Ahora volvemos», declaró, antes de regresar a Jerusalén para entrevistarse con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente, Shimon Peres.
Kerry había celebrado una larga reunión la noche del jueves en Jerusalén con Netanyahu. Ambos conversaron a puerta cerrada por espacio de casi cuatro horas en una «cena de trabajo» en un gran hotel de Jerusalén Oeste. Los dos hombres tenían previsto volver a verse la tarde del viernes en Jerusalén.
Kerry «reiteró su firme y sostenido compromiso para trabajar con todas las partes y lograr (tener) dos Estados, que vivan uno al lado del otro, en paz y seguridad», indicó un alto funcionario estadounidense que pidió permanecer en el anonimato, calificando las conversaciones de «productivas».
Kerry también conversó el jueves con el rey Abdalá de Jordania sobre el proceso de paz y sobre la crisis siria.
Netanyahu había reiterado antes del encuentro con Kerry la importancia de la seguridad de Israel, al mismo tiempo que se mostró dispuesto, según sus allegados, a evacuar colonias en Cisjordania.
La necesidad de garantizar la seguridad de Israel en el marco de un acuerdo de paz, consigna de Netanyahu, fue matizada por declaraciones de su entorno sobre su apertura a concesiones para lograrlo.
«El Primer ministro Netanyahu sabe que será necesaria una evacuación dolorosa de los asentamientos que no están cerca de los grandes bloques de asentamientos, y que será necesario intercambiar territorios», declaró el ministro de Ciencias y Tecnologías Yaacov Peri, del partido centrista Yesh Atid.
Otro miembro de «primer plano» del gobierno, citado bajo cobertura de anonimato en la primera plana del diario Haaretz, también habló para asegurar que Netanyahu comprendía que «para un acuerdo de paz, sería necesario retirarse del 90% de Cisjordania y evacuar más que unos cuantos asentamientos».
No obstante, la municipalidad israelí de Jerusalén autorizó el miércoles la construcción de 69 viviendas en la colonia de Har Homa, en Jerusalén Oriental ocupada y anexada, en vísperas de la visita de Kerry. En este contexto, el jefe del gobierno del Hamas en Gaza, Ismail Haniye, urgió este viernes a Abbas a no reanudar las conversaciones con Israel.
Abas exige hasta ahora para reanudar las negociaciones un congelamiento total de la colonización y una referencia a las líneas de antes de la ocupación israelí de los Territorios palestinos en junio de 1967 como base de discusiones.
El negociador jefe palestino, Saeb Erekat, fustigó el jueves la «impunidad israelí» al día siguiente de la luz verde dada a la construcción de 69 alojamientos en Jerusalén Oriental, anuncio condenado por Londres y París y recibido con la mayor discreción por Estados Unidos.
Netanyahu llama a realizar negociaciones inmediatas sin «condiciones previas». Podría sin embargo consentir a «gestos de buena voluntad», como la liberación de presos palestinos o un congelamiento parcial de la colonización, según los medios de prensa israelíes.