Sergio M. Bustamante
Un alimento nutritivo, que suple grandes necesidades del cuerpo humano y fortalece el crecimiento de los huesos, esa es la leche, producto de importante relevancia en Nicaragua.
Es un rubro que representa gran aliciente para la economía nacional y según Ariel Molina, secretario de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), ha experimentado un alentador desarrollo.
En ese sentido, Ariel Molina, de Canislac, también enfatizó que “si no hay calidad, se va a limitar la capacidad de exportar”.
Por su parte Pavel Molina hace ver que algo fundamental es que el Gobierno cumpla con lo señalado en la Ley de Fomento al Sector Lácteo y del Vaso de Leche Escolar (Ley 688), en la que se comprometen a comprar parte de la producción, a un precio justo.
“Esta ley se ideó principalmente para evitar bajones en el precio de la leche”, precisó Molina.
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“En el 2002 Nicaragua exportaba cinco millones de dólares en lácteos, el año pasado llegamos a 180, es un salto enorme”, argumenta el directivo de Canislac.
Sin embargo, todavía hace falta invertir en tecnificación e implementar buenas prácticas, para mejorar aún más.
Obtener la leche a través del ordeño manual es una práctica que no ha variado mucho en cuanto a técnicas a lo largo de los años, ejemplifica Pavel Molina, productor agropecuario y tesorero del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), Capítulo Chontales.
¿Cómo mejorar?
Aún y cuando la capacidad productiva del país ofrece para más, una de las dificultades que todavía aquejan al sector es la falta de infraestructura en las zonas donde se concentra la producción, de acuerdo con Ariel Molina.
Jorge González, gerente general de Parmalat, opina que para entregar una leche de buena calidad no se requiere de grandes inversiones, sino de buenas prácticas que aseguren la higiene del producto.
“Usar pichingas de aluminio, enjuagarse las manos después de ordeñar cada vaca, lavar la ubre, mejora de una leche C a una A. Y la calidad se paga”, comentó González.
Pensar en ordeñadoras mecánicas, aunque es viable para algunos, es una realidad ajena para otros, según detalló Ariel Molina, de Canislac, quien agregó conocer ejemplos de fincas en donde sin requerir de aparatos modernos alcanzan óptimos resultados con aplicar estrictas normas de higiene.
Sin embargo, es positivo visionar herramientas que aporten beneficios al sector; Pavel Molina, del Inde, señala que un sistema de electrificación rural podría facilitar el acopio y refrigeración de leche, por ejemplo. Sin embargo, proyectos como este requieren de inversión y algunas veces resulta difícil conseguir el financiamiento a través de instituciones financieras, algo que resiente el tesorero del Inde.
González afirma que inversiones a mediano y largo plazo, como el mejoramiento de pastos y enrazamiento, beneficiarían al sector.
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