Tatiana Rothschuh
José Luis Galeano Ramírez, exsecretario de la Biosfera del Sureste de Nicaragua, confirmó lo que el Ejército de Nicaragua informó tras un operativo realizado en la Reserva Indio Maíz: la invasión y depredación de sus bosques, pero va más allá al señalar el abandono interinstitucional que amenaza las 300 mil hectáreas de bosque húmedo tropical de Río San Juan porque según él, las instituciones que deben velar por los recursos naturales se dedican a actividades político partidarias del partido de gobierno.
Esa realidad y la falta de ejecución física y financiera de los fondos de los donantes que con el paso de los años se vino mermando, provocó el retiro de cuatro agencias de cooperación que en los últimos 15 años aportaron más de 50 millones de dólares, asegura.
Al momento han retirado su apoyo a los temas del medio ambiente y principalmente a la Reserva de Biosfera del Sureste, agencias de cooperación de la embajada de Dinamarca, a través de programa PASMA II, Alemania con la GTZ, el proyecto Araucaria, de España y Finlandia, sostuvo Galeano. “Estos organismos ponían techos que podrían ser aprobados si la institución de gobierno justificaba los fondos de manera correcta”, apuntó.
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Galeano, de profesión ingeniero agrónomo, con ocho cursos de posgrados en temas ambientales, se desempeño como delegado del Marena en Río San Juan durante dos años y seis permaneció como secretario de la Biosfera. Ahora es un pequeño empresario turístico y funge como consultor en temas ambientales.
INVASIÓN Y CARRILEOS
El especialista advierte sobre la amenaza de un mil familias para invadir la reserva por varios flancos, muchas de ellas provenientes de la vecina Costa Rica. “Esto significaría la destrucción del único remanente de bosque en Río San Juan y RAAS y pondría en peligro la seguridad alimentaria de miles de campesinos de la zona, ya que este bosque garantiza que el microclima permita que los productores levanten sus cosechas de granos básicos. Así mismo, afectaría la gran riqueza biológica (flora y fauna) que tiene fines científicos y es parte del potencial para el desarrollo económico y social”, indica.
Señala que de 133 familias que firmaron acuerdos de reubicación, han invadido 200 más y destruido unas 10,000 manzanas. Sostiene que hay carrileos que pueden alcanzar las 600, 800 y hasta 1,200 manzanas, en una especie de corredor entre cerro Chiripa y caño Casimira, caño Chiripa, caño Camilo hasta San Juan de Nicaragua.
MARENA: ACTIVISTA POLÍTICO
El consultor pinta a un Marena centrado en la movilización de jóvenes a la isla Harbour Head, en litigio con Costa Rica. “Está bien la defensa de nuestra soberanía, pero lo grave es que están descuidando la conservación de más de 300 mil hectáreas de bosque húmedo tropical”.
Describe un cuadro deprimente para la protección y conservación del medio ambiente en esa zona, teniendo a un Marena sin contar con recursos, ni siquiera combustible para patrullar y frenar la invasión, el despale, la cacería ilegal, a una secretaría de la Biosfera del Sureste infuncional, a un Inafor avalando y otorgando permisos de extracción y aprovechamiento forestal en áreas protegidas de la Reserva, y la falta de una articulación interinstitucional.
Indica que el 50 % de los puestos de control de las zonas núcleos no tienen presencia de Marena y calcula un 40 % de los guardabosques que permanecen en sus puestos de control, pero los restantes están en las zonas urbanas porque “son sindicalistas y cumplen actividades políticas que les dan privilegios de permanecer en sus casas, a la espera de recibir el salario mensual sin desempeñar las funciones para lo cual fue contratado”.