Erótica que baila

La poesía de Christian Santos tiene sabor a “erotismo sagrado”. Antes de desnudarse en la travesía, pasando por los ríos donde corren las aguas del deseo.

Joaquín Absalón Pastora

La poesía de Christian Santos tiene sabor a “erotismo sagrado”. Antes de desnudarse en la travesía, pasando por los ríos donde corren las aguas del deseo.

La sorprendió el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica al obsequiarle un preludio: la danza en recital amatorio con la ceremonia del culto que llevó el acompañamiento musical de la percusión grave y sexual, sombreado por notas en un solo tema, sincronizado y repetitivo, monocorde, excitante

Dos beldades femeninas y un hombre —trilogía en la búsqueda del origen a través del movimiento— representaron al Grupo de Danza Contemporánea de Nicaragua.

Fue la obertura de una noche cargada de sensualidad lírica, principalmente cuando en la exposición anticipada los bombillos opacaron su luz para mostrar a la estatua de sal y decir con la realidad desabrigada “en estatua de sal me he convertido no por mirar atrás sino por desnudarme sin piedad ante la vida”.

La carne viva fue pues la portavoz de la poeta no con palabras sino con la evidencia tangible que podía tocarse pero que en ese momento de culto a lo sagrado.

Apoteosis de la piel desnuda, había solo que verlo y admirarlo —expuesta la fuente nutricia de la vida— sin que ningún indiscreto concierto de suspiros hiciera irrupción del silencio que siempre mantuvo la concurrencia.

Finalmente Christian Santos y Nydia Palacios expusieron una para confirmar el estilo voluptuoso de sus versos y la acompañante para confirmar sus dotes de certera analista del arte poético.

La lectura luego de que tímidamente volvió la luz siguió el ritmo de la cámara táctil precisamente porque la predilección confesa confirmó el pronóstico del preámbulo, danza, pasión, sexo.

La palabra y la música lo hicieron en una simbiosis que mi escasa visión no podía prever.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí