Obsesión por las compras

Ir de compras para muchos es divertido y terapéutico, sin embargo, cuando se exceden se convierte en un grave problema.

Ir de compras para muchos es divertido y terapéutico, sin embargo, cuando se exceden se convierte en un grave problema.

El consumo compulsivo afecta sobre todo a mujeres y jóvenes. Se trata de una patología que puede encubrir una depresión, ya que la persona en cuestión solo siente satisfacción cuando compra, por tanto querrá seguir sintiendo esa alegría y seguirá comprando, generalmente, cosas que no necesita. Dicha satisfacción es momentánea.

Después, debido a los problemas de conciencia y posiblemente económicos, la persona suele caer en un estado depresivo, cuando no puede ir de compras le provoca una profunda tristeza y una gran ansiedad. Al igual que sucede con las drogas, la necesidad de consumir se hace mayor cada día.

Es importante distinguir entre la compra impulsiva y el placer de comprar, al que todos sucumbimos bajo la presión de la sociedad occidental en la que vivimos, basada en que se es mejor cuando más se tiene. Porque la adicción de comprar se vive como una necesidad frecuente e incontrolada, y en caso de no ser satisfecha la persona debe luchar contra un estado general de irritabilidad y malestar.

El gusto por comprar es una actividad que se ha extendido en esta sociedad, puramente consumista, y se puede asegurar que no hay nada de malo en ello.

No obstante, sí existe un problema cuando el deseo de consumir se transforma en una idea de que tener cierta cantidad de objetos es una necesidad, cuando luego de adquirirlos se advierte que no lo es y se quiere más. Porque lo que caracteriza al comprador compulsivo es la compra de cosas que no necesita.

Es recomendable siempre preguntarse al ir de compras es porque simplemente “lo quiero o lo necesito”.

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