“La Copa de Confederaciones está teniendo lugar en Brasil y la Copa del Mundo tiene que tener lugar en Brasil. Y vamos a garantizar que esto ocurra de la mejor manera”, expresó Valcke antes de una reunión de rutina entre jerarcas de la FIFA, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) y el Comité Organizador Local de la Copa. “No hay plan B”, sostuvo.
Poco antes, la FIFA indicó que no ha considerado hasta ahora suspender la Copa Confederaciones. No obstante, dijo estar monitoreando la situación con las autoridades.
“Espero que esto no dure hasta 2014 (…) Brasil tendrá que resolver el problema. La FIFA no tiene nada que ver con eso. La FIFA no tiene nada que resolver. Somos el blanco equivocado”, sostuvo Valcke, citado por el sitio web del diario O Estado de Sao Paulo.
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BRASILIA/AFP
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se dirigió anoche a la nación para proponer un gran pacto con las autoridades y líderes de las manifestaciones que sacuden el país que reclaman mejoras en el servicio público y protestan contra el alto gasto por la Copa Confederaciones y el Mundial de Fútbol 2014.
El pacto prevé un plan nacional de movilidad urbana que privilegie el transporte público, destinar el ciento por ciento de los recursos de los royalties del petróleo para la educación (que debe ser aprobado por el Congreso), traer de inmediato a miles de médicos del exterior para ampliar el sistema de salud pública y recibir a líderes de los manifestaciones pacíficas, de organizaciones juveniles, sindicatos, movimientos de trabajadores y asociaciones populares.
Las declaraciones de Rousseff ocurren horas después que el ministro jefe del gabinete de la Presidencia, Gilberto Carvalho, expresó que el país tendría que prepararse ante la eventualidad de que las protestas se extiendan durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) católica en julio, cuando está prevista la visita del papa Francisco, en lo que sería su primer viaje internacional.
La advertencia la hizo en una reunión con organizadores de la JMJ en el palacio presidencial en Brasilia. La JMJ se celebrará en Río de Janeiro, una de las ciudades donde las protestas han sido mayores, entre el 23 y el 28 de julio, y son esperadas más de dos millones de personas en los eventos.
DOS MUERTOS
Ayer continuaron las protestas en treinta ciudades del país, un día después de manifestaciones históricas que reunieron a más de un millón de brasileños en al menos ochenta ciudades, marcadas por hechos de violencia y que dejaron dos muertos. Un joven falleció al ser atropellado en la ciudad Ribeirao Preto y ayer falleció por un paro cardíaco una barrendera que inhaló gas lacrimógeno lanzado por la Policía contra manifestantes en la ciudad amazónica de Belén, el jueves.
Ayer, según imágenes exhibidas por la televisión, un grupo de jóvenes con el rostro cubierto destrozaron una concesionaria automotriz en una avenida del barrio de Barra de Tijuca, al oeste de Río, y saquearon una tienda de electrodomésticos. La Policía envió refuerzos al lugar y cerró la avenida para el tráfico.
En Sao Paulo, el Movimiento Pase Libre (MPL, por la gratuidad del transporte público), detonador de las movilizaciones, anunció que no convocará a nuevas protestas en esta metrópoli, a raíz de la participación de activistas que defienden causas conservadoras y de la violencia que el movimiento rechaza, según el diario O Estado.
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