LeBron James confirmó por qué es considerado el mejor jugador de la NBA y uno de los mejores de la historia, porque con otra espectacular actuación condujo al Heat de Miami a una victoria de 95-88 sobre los Spurs de San Antonio, anoche en el séptimo y decisivo partido de la Serie Final jugado en la Arena American Airlines de Miami.
Es cierto que la condición de localía en un séptimo partido pesa una enormidad en la historia de las finales de la NBA. Desde 1978, ningún equipo visitante ha ganado un séptimo duelo.
Mario Chalmers apoyó con 10 puntos, pero hay que poner bien en alto la actuación del suplente Shane Battier con 18 puntos y Chris Andersen, quien realizó una gran labor de defensa ante Duncan, en vista de la caída de Chris Bosh.
Tim Duncan anotó 24 puntos con 12 rebotes, Kawhi Leonard hizo 19, Manu Ginobili 18 y Tony Parker 10.
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Sin embargo, sin el “Superman James” la historia quizás hubiera sido distinta, porque San Antonio luchó hasta el final, dejó todo en la cancha en medio de un agotamiento extremo de sus figuras como Tim Duncan y Tony Parker, afectado por las dolencias.
Miami ganó, pero tuvo que excederse, y en este séptimo duelo James fue la gran figura con 37 puntos y 12 rebotes, demostrando que también puede tirar de largo con 5 triples en 10 intentos.
Pero además, James tuvo su marca a Parker, a quien no dejó en libertad, lo tuvo bajo control, hasta reducirlo a 10 puntos, con apenas cuatro asistencias.
Este partido fue digno de un séptimo y decisivo duelo, que se mantuvo muy cerrado en el marcador con ventajas para el Heat en el primer cuarto con 18-16, 46-44 en el segundo y 72-71 en el tercero.
La lucha fue cerrada en todo momento, con Duncan brindando siempre un gran esfuerzo, siendo respaldado por un sobresaliente Kawhi Leonard, junto a Manu Ginobili.
Pero en el último cuarto, James cargó con la batuta atacando y defendiendo en busca de esa ansiada corona, que tuvo su momento triste para San Antonio en el último minuto cuando Duncan no pudo encestar para estrechar el marcador a dos puntos.
Miami aprovechó este desliz de Duncan, algo inusual en él, para atacar y aprovechar la ventaja, provocando errores de los Spurs que se vinieron a pique y perdieron ese último cuarto (23-17), para el marcador final de 95-88.
Como era de esperarse, James fue declarado como el Jugador Más Valioso, por segunda final en forma consecutiva.
Y aunque su prepotencia es evidente, no cabe duda que su labor fue de lo mejor para esta segunda coronación seguida del Heat, que podría estarse construyendo como una nueva dinastía en la NBA, con James como su gran pilar.
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