Efe/Madrid
Se plantearía el riesgo de avanzar hacia una “democracia de baja intensidad” que dejaría de lado principios consustanciales en beneficio de la seguridad.
“El poder de la Policía debe estar en manos del Estado”, porque de lo contrario se abren grietas en la soberanía.
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El exvicepresidente de Costa Rica, Kevin Casas-Zamora, advirtió ayer de que la violencia en Latinoamérica puede llevar a la gente a aceptar el “sacrificio” de principios del Estado de Derecho que supongan vaciar de contenido el sistema democrático.
En una conferencia en la Casa de América de Madrid, sobre los vínculos entre inseguridad ciudadana y democracia, Casas-Zamora rechazó que la solución al problema de la delincuencia pueda ser la “mano dura”.
“No aceptemos el populismo y la demagogia. La mano dura es como la droga: efímera y falsa”, dijo el exvicepresidente costarricense (2006-07) y actual secretario de Asuntos Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Aseguró que desde hace años el debate sobre la inseguridad ciudadana está instalado en América Latina sin que hayan disminuido ni los niveles de violencia ni la percepción que de ellos tienen los ciudadanos.
La presencia de la inseguridad, frente a la ineficacia que los ciudadanos ven en la justicia y la Policía, tiene como efecto un deterioro de la convivencia, la desconfianza de la gente en las instituciones y, en ocasiones, genera el efecto perverso de que las personas “se acostumbran” a vivir en esa situación, dijo Casas-Zamora.
Aportó algunos estudios, entre los cuales uno que indica que cada año un 39 por ciento de la población latinoamericana padece algún tipo de delito, en especial contra el patrimonio.
“Es brutal. Son casi doscientos millones de personas cada año”, afirmó el alto funcionario de la OEA, quien, no obstante, puntualizó que el apoyo a la democracia es alto en el continente.
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