El dilema de que si el blanco y el negro son colores, es siempre motivo de discusión. Las distintas especialidades definen el color en dependencia de sí mismas. Pero aunque técnicamente no sean un color como tal, sino la ausencia del mismo o la superposición de todos juntos, sí lo son para nuestra connotación cultural y psicología social, por ende en la moda a nivel visual y no estructural vamos a entenderlos como dos colores más.
Encasillados en los denominados colores básicos, junto a los tonos nude, marrones, navy y grises. Pero los reyes de esta categoría son, blanco y negro.
El blanco, semióticamente reflejará pureza, luz, paz, cobijo, confianza, limpieza y excelencia. Vestir de blanco, será un recurso ideal cuando se quiera manifestar algunos de estos estados, pero deben cuidarse algunos detalles al hacerlo.
Este color tiene la propiedad de aumentar y ampliar las proporciones, por lo que no debe usarse en áreas o cuerpos a disminuir visualmente. Cuando se viste de blanco se debe usar ropa interior blanca o color piel; nunca se debe usar para ir a una boda como invitado, aunque la novia no lleve un vestido blanco, no es correcto, a menos que así lo hayan pedido los novios.
El negro, por su parte, es el color de la elegancia por excelencia, de lujo, sobriedad, discreción, cautela, intelectualidad, presencia y en la cultura occidental, de luto. Es el básico elemental, el
Zeus de los colores (gracias a Madame Chanel, quien lo impuso como un color más sin ser un sinónimo de duelo), en cualquier armario debe existir siempre al menos una prenda negra.
¿Y qué tal un binomio de blanco y negro?
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