Ahora es común ver a Everth Cabrera saltando sobre un oponente que intenta derribarlo, mientras completa una doble matanza, o rociando con sus líneas todos los sectores del terreno de juego. Y ya no digamos corriendo con electricidad sobre las colchonetas.
Pero detrás de ese alto nivel de precisión, hay muchas horas de trabajo, una determinación a prueba de balas y un insaciable hambre de éxito. El muchacho, que parecía tener una proyección limitada, se ha convertido ahora en una poesía en movimiento, mientras levanta el voltaje de los Padres de San Diego.
“Además de mucho trabajo, hay también muchas preguntas. Yo pregunto bastante. Pregunto a mis coaches, a mis compañeros y a jugadores de otros equipos. Toda esa información me ayuda a tomar mejores decisiones”, señala Cabrera, quien se va a la lista de lesionados, mientras bateaba .305.
El espectacular torpedero de Nandaime se lastimó el tendón de la corva el pasado domingo y los Padres lo han colocado en la lista de lesionados por 15 días. Esta pausa, lejos de desanimar al nica, le ha significado otro reto, una condición natural a través de su carrera.
“Mi primera reacción fue de pesar. Pensé que no era justo salir de acción en medio de un buen momento, pero las cosas pasan por alguna razón. Así que voy a descansar. Luego iré a las Menores por unos dos juegos y volveré al cien”, señala el torpedero, quien con 31 robos, lidera la Liga Nacional.
Además de trabajar duro desde el punto de visto físico, preguntar y saber escuchar, Cabrera señala que el salto dado este año se debe también a que ha mantenido la concentración, más allá de lo que se comente fuera del terreno de juego. Estar enfocado le ha dado los frutos que siempre soñó recoger.
“He sido agresivo y a la vez paciente en el home. He ido a batear sin temor y confiando en que yo puedo hacerlo, pero también con juicio, no decidiendo a lo loco, sino concentrándome lo más posible para saber qué es lo que voy a decidir”, explica el pinolero.
¿Qué sentiste al lesionarte?
Un jalón en la parte de atrás de la pierna. Me dolió mucho y temí que fuera algo más grave.
¿Cuál es el plan con vos?
Me han dicho que voy a descansar un poco y luego volver a trabajar. Iré a las Menores y volveré bien.
¿Peligroso perder el ritmo?
Confío en Dios que regresaré bien. Creo que avancé mucho en el aspecto de la confianza.
¿La lesión golpeó tu ánimo?
El primer día sí, pero esto es algo que no puedo controlar. Así que voy a esperar y volveré con más ganas.
¿Te sentís apreciado en el club?
Mis compañeros me estiman porque han visto mi esfuerzo humilde por salir adelante. Me respetan.
¿Y ahora qué?
Solo esperar estar sano para volver a jugar con más fuerzas. Yo así soy, caigo, pero me levanto más fuerte.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B