En cuanto al otro gran respaldo de Damasco, Irán, se declaró, a través de su nuevo presidente electo contra cualquier intervención extranjera en asuntos sirios.
Hassan Rohani estimó en su primera rueda de prensa que Asad debe seguir en su puesto “hasta las próximas elecciones” previstas en 2014. Una solución a la que se opone la oposición siria que reclama su marcha después de más de dos años de conflicto y 93,000 muertos, según la ONU.
[/doap_box]
ENNISKILLEN, Reino Unido/AFP
Los dirigentes del G8 afirmaron ayer su voluntad de ir adelante con su proyecto de conferencia de paz para Siria, pese a las profundas diferencias entre los occidentales y Rusia, en el primer día de su cumbre en Irlanda del Norte.
Al término de su primera reunión cara a cara en un año, el presidente estadounidense Barack Obama y el presidente ruso Vladimir Putin, afirmaron que no habían abandonado la idea de esa conferencia, también denominada Ginebra 2.
La conferencia, propuesta a principios de mayo por EE. UU. y Moscú para permitir el lanzamiento de negociaciones entre los beligerantes sirios, parece comprometida por la magnitud de las diferencias y los recientes triunfos del ejército sirio frente a los rebeldes.
“Por supuesto, nuestras opiniones divergen, pero todos pretendemos poner fin a la violencia en Siria”, dijo Putin. “Queremos intentar resolver el problema por medios políticos, de ser posible, así que vamos a seguir trabajando la posibilidad” de organizar una conferencia de paz, agregó Obama.
Ambos aparecieron tensos, sin una sonrisa para las cámaras, tras una conversación de una hora en una habitación del lujoso complejo hotelero de Lough Erne, marco del G8 hasta hoy. La tensión fue evidente en otras reuniones bilaterales entre Putin y sus homólogos. Evidenciando la tensión, funcionarios británicos evocaron la noche del lunes la posibilidad de que los occidentales firmen, al final de sus trabajos, una declaración sobre Siria sin Rusia.
La víspera de la apertura del G8, Putin, cuyo país es aliado del régimen sirio, se mostró muy ofensivo, advirtiendo a los occidentales del peligro de armar a los rebeldes sirios. En reunión con el presidente francés, François Hollande, Putin mantuvo un semblante serio, impávido, mientras su interlocutor hablaba de Siria.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A