Desde hace varios años el comercio informal en Jinotepe se ha venido incrementando, lo que ha influido de manera negativa en el desarrollo del municipio. La ciudad se mantiene sucia, los robos han aumentado y circular en las calles es más difícil, pues no hay lugar que no haya sido ocupado por los comerciantes.
La intendente Xiomara Lea Avellán Cuadra afirma que está haciendo todo lo posible para que el poco tiempo que estén los comerciantes en estos espacios haya orden y no siga incrementando el comercio informal, pues hasta el momento el mercado se extiende en diez manzanas del casco urbano de Jinotepe.
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“En Jinotepe está creciendo más el comercio informal y eso viene a afectar el desarrollo del municipio, mientras el mercado siga comiéndose los espacios públicos seguiremos estancados”, comentó el capitán Julio César Cruz Hernández, jefe de Tránsito de la Policía de Carazo.
Han pasado tres gobiernos consecutivos y ninguno ha logrado finalizar la construcción del nuevo mercado, donde se ha invertido más de cincuenta millones de córdobas y aunque mensualmente se gastan 55 mil córdobas en mantenimiento, la obra poco a poco se deteriora.
El traslado de los comerciantes fue una de las promesas de la alcaldesa sandinista Karla Zúniga, quien aseguró que en este mes se realizaría el traslado de los comerciantes al nuevo local, pues desde el año pasado se aprobó un préstamo de 13 millones de córdobas para la construcción de los 300 módulos de ropa y calzado que hacen falta para terminar la cuarta y última etapa de la obra, pero hasta hoy no ha arrancado.
El crecimiento también ha afectado a la Iglesia católica, la cual tiene cinco entradas cerradas por el mercado. El párroco Juan de Dios García asegura que es muy difícil lidiar con la problemática, pues se ha perdido el respeto y los buenos valores.
“Nosotros queremos que se traslade el mercado lo más pronto posible, aquí todos los días amanece sucio porque la gente tira la basura adentro como si fuera un basurero, las verjas han sido dañadas porque también son utilizadas por ellos y de cierta forma nos sentimos inseguros”, dijo.
Nubia Sandino, comerciante de ropa, dijo: “Yo estoy dispuesta a irme, pero también que se vaya la parada, porque si se mueve una cosa y se queda la otra no haríamos nada, nos han dicho que nos vamos a ir pero no ha sido nada serio, ahora dicen que nos vamos en noviembre”.
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