La garra charrúa contra el tiki taka. La pierna dura ante el pase y la precisión. Dicen que los estilos hacen los partidos, y es difícil encontrar dos selecciones con filosofías más contrastantes que España y Uruguay, rivales hoy (4:00 p.m.) en la primera fecha de la Copa Confederaciones.
Los mexicanos solo ganaron uno de sus 6 partidos en la fase final de las eliminatorias de la Concacaf, y contando los amistosos, suman 9 empates en sus 10 últimos compromisos. Italia es la otra cara de la moneda: acumula 4 triunfos con 2 empates en sus 6 partidos por las eliminatorias europeas, es líder del Grupo B y parece tener casi seguro el boleto para la Copa del Mundo del próximo año en Brasil.
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Bien sabido es que los campeones mundiales y europeos priman la posesión del balón, el juego fluido, los pases laterales y, ante todo, la paciencia a la hora de atacar.
No hay defensa que aguante el martilleo español, o al menos así lo cree la Roja, que en vez de enfilar al arco rival como río descontrolado, lo hace gota a gota, hasta que encuentra la grieta en el dique y desborda al rival.
Uruguay no ha cambiado mucho su estilo de juego en el más de medio siglo que pasó desde su último título mundial. Y a gran honra.
Aunque cuenta con futbolistas de pie fino y letales en el área, especialmente su dupla de ataque de Luis Suárez y Edinson Cavani, la Celeste apuesta a la presión agobiante en el medio campo, la recuperación y el contragolpe.
“Cuando enfrentas a un equipo que sabes que es superior, ese saber que es superior te tiene que ayudar a multiplicarte y a tener rebeldía para querer ganarle, y no aceptar la derrota de antemano”, señaló el capitán de Uruguay, Diego Lugano.
Ese ADN, más los goles de Suárez y Diego Forlán, ayudaron a Uruguay a terminar cuarto en el Mundial de 2010 y ganar la Copa América del año siguiente.
Sin embargo, el equipo de Oscar Tabárez entró en una etapa de altibajos luego de su éxito en Argentina, y apenas el martes se metió en el quinto lugar de las eliminatorias sudamericanas —que da acceso a un repechaje— con un triunfo 1-0 sobre Venezuela en Puerto Ordaz.
Uruguay tiene un referente cercano de la potencia de la Roja, ante la que perdió 3-1 en un amistoso en febrero en Doha.

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