Ramón H. Potosme y Gloria Picón
Cinco horas de “rezo” y el “milagro” estaba hecho. Según el discurso orteguista de ayer, Nicaragua, el segundo país más pobre de América, será en cinco años uno de los más prósperos gracias al Canal Interoceánico y otros ocho proyectos que traerá no se sabe de dónde “un superchino”. Los diputados orteguistas, incapaces de responder por la pérdida de soberanía, prefirieron ocultarse en sus curules.
El “rezo” estuvo a cargo de las diputadas orteguistas Alba Palacios y Raquel Dixon que tras sus ininteligibles lecturas seguramente cayeron extenuadas al final de la tarde. Antes, 32 diputados intervinieron, 24 opositores y 8 oficialistas.
En los pasillos, trabajadores del parlamento, la mayoría oficialistas parecían ajenos a lo profundo de la discusión. Pero entre el público había cinco personas clarísimas de lo que implicaba la Ley. Uno negro, representante de la Comunidad de Monkey Point y cuatro indígenas Ramas que mordieron su amargura cuando la Ley fue aprobada, su voz no fue escuchada y el terreno quedó allanado para la confiscación de sus tierras. Esas cinco personas representan a los dueños de 4,068.4 kilómetros cuadrados en tierra y 4,413 kilómetros cuadrados en el mar caribe.
Ellos, los dueños de gran parte de las tierras por donde pasaría el Canal y la zona más óptima para un puerto de aguas profundas en el Caribe, no fueron respaldados ni por sus mismos representantes. Brooklyn Rivera, Elízabeth Enríquez y Arturo Valdez, todos del Caribe votaron a favor de la Ley de Concesión del Canal que expropia las tierras indígenas.
Han pasado una decena de oradores cuando la diputada Xóchilt Ocampo se levanta y camina entre el público según ella aburrida. No votó a favor del Canal ni se opuso, solo se mantuvo presente, los motivos no los reveló, pues drásticamente se negó a hablar con los medios.
Ante una bancada oficialista muy quieta, su jefe Edwin Castro mostraba una sonrisa burlona. Mientras el diputado Enrique Sáenz, se cuestionó sobre lo que diría Sandino si viera la magnitud del Tratado “Ortega-Wang” que triplica a Tratados antiguos que Sandino cuestionó.
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Fuera de eso, ninguno de la bancada del FSLN se atrevía siquiera a levantarse para no cometer el gran error de no votar a favor de la Ley.
Desde el otro lado, en la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN),
los únicos que hablaron, la discusión giró en torno a la “entrega de la soberanía” con el proyecto y a los puntos oscuros del inversionista (Wang Jing) que llegó a ser calificado por el diputado Eduardo Montealegre como el “superchino”.
“Para garantizar al superchino el cumplimiento de todas estas obligaciones, Nicaragua renuncia en la mayor medida posible a cualquier derecho de inmunidad soberana que pueda tener y, en caso de ser demandada, responderá con todos sus bienes, hasta con las reservas del Banco Central. “Esto es insólito”, dijo Montealegre.
El diputado Víctor Hugo Tinoco advertía de una orden del inconstitucional presidente Daniel Ortega a sus diputados para votar a favor, sin siquiera estudiar la Ley.
Poco después, el diputado socialcristiano Agustín Jarquín, miembro de la oposición y exaliado del orteguismo, señaló que la Ley que aprobaban debió tener amplia consulta, pero que la comisión decidió pasarla casi íntegra a como la llevó el secretario de la Presidencia para políticas sociales, Paul Oquist.
¡Salve a ti Nicaragua en tu suelo!… Se escucha el Himno Nacional que sale de la boca de los diputados de la BDN. “Capítulo uno”, irrumpe la temblorosa voz de la primera secretaria de la Asamblea Nacional, Alba Palacios. Y alrededor del mediodía 60 diputados orteguistas, incluidos los dos de Yatama, Rivera y Enríquez y además el del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Wilfredo Navarro ya habían aprobado la Ley, catalogada de histórica por los oficialista e ignominiosa por la oposición. A la discusión no llegaron los diputados Jorge Castillo Quant y Jaime Morales Carazo.
Los 25 diputados de la Bancada Democrática votaron en contra y Mauricio Montealegre y Xóchilt Ocampo no votaron, solo se registraron como presentes.
Con pequeñas banderas azul y blanco en sus curules y algunos fólder utilizados como pancartas acusando al presidente inconstitucional Daniel Ortega y a los diputados oficialistas de “vendepatria”, uno a uno 24 de los 25 diputados de la BDN intervinieron.
OPOSICIÓN ES AL TRATADO ORTEGA-WANG
Los opositores aclararon en reiteradas ocasiones que no se oponen al Gran Canal y prueba de ellos es que el 2012 votaron a favor del marco jurídico (Ley 800), sin embargo, consideran que la ley actual, que llamaron el Tratado Ortega-Wang es un proyecto “entreguista” que “hipoteca el sueño de los nicaragüenses de tener el Canal”.
En el plenario ni un solo diputado orteguista rebatió el planteamiento de pérdida de soberanía.
Los opositores mencionaron que la iniciativa violentaba la Constitución de Nicaragua, porque “tal como está redactada la iniciativa, pareciera que fue redactada en la oficinas del señor Wang en Hong Kong, porque todo favorece al concesionario, que en caso de haber diferencias no tendrá que regirse por la legislación nacional e inclusive para las contrataciones de personas no regirá la ley nacional”, dijo el diputado Pedro Joaquín Chamorro, quien agregó que el único beneficio para el Estado de Nicaragua es que el concesionario procurará entregar diez millones de dólares por año.
El jefe de la bancada FSLN, Edwin Castro, terminó su intervención (la única de los orteguistas) con una sonrisa y citando a su padre: “Hijo mío, mañana será distinto”. Más de uno agrandó sus ojos y le volvió a ver.
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