La preparación del británico Henry Cavill, para el papel de Superman, supuso un agotador entrenamiento físico de cinco meses y dietas especializadas para aumentar la masa muscular, además de una intensa rutina para mantener delgado y en forma su físico, totalmente expuesto en la película.
Perfeccionar su acento estadounidense sin que se notara su británico inglés de selectas escuelas privadas también le llevó semanas de trabajo con un entrenador de voz.
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