Jeniffer Castillo Bermúdez
En el país se necesita impulsar la educación técnica para responder a la actual demanda laboral nacional y Mario Hernández Aburto está claro de esto.
Él quiere ser eléctrico industrial, pero no ha conseguido un cupo para estudiar en el Centro de Capacitación Profesional Nicaragüense-Alemán (Cecna). Por lo menos no este año.
Las oportunidades de formación para técnicos podrían estar limitadas por la falta de inversión que se hace en el subsistema de educación técnica.
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Este año, según el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Gobierno destinó 10,870.4 millones de córdobas para la educación general, pero solo 301.1 millones son para la educación técnica.
“Con esas asignaciones no podremos mejorar los porcentajes de empleo para los jóvenes porque el país está demandando la formación de más técnicos y con menos recursos no se podrá formar a más personal técnico para resolver esa demanda”, dice Marvin García, de la Coordinadora de la Niñez (Codeni).
Cada año egresan unos cincuenta mil bachilleres, según el Ministerio de Educación (Mined). De estos, 27 mil ingresan a las universidades públicas y otros 9,630 a las carreras técnicas.
Es decir que unos 13 mil bachilleres quedan sin oportunidad académica pública o tienen que recurrir a las universidades privadas.
El gasto total en educación, 10,870.4 millones de córdobas, equivale al 4.2 por ciento del Producto Interno Bruto, según resalta el informe Las niñas, niños y adolescentes…, de la Codeni.
EDUCACIÓN TÉCNICA REDUCIRÍA POBREZA JUVENIL
Para García, la inversión en educación técnica no solo aseguraría empleo a los bachilleres que están fuera del sistema educativo, sino que esto permitiría reducir los niveles de pobreza juvenil.
Según el informe de la Codeni, actualmente cerca de un millón de adolescentes y jóvenes nicaragüenses, equivalente a la mitad del total de la población juvenil, es considerado pobre en varios ámbitos como educación, salud, empleo y condiciones del hogar.
El desempleo afecta a 13 millones de personas menores de 24 años en América Latina y el Caribe, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Según los datos de esa organización, medio millón corresponde a Nicaragua.
Esto podría cambiar, dice García, si el país destina mayores asignaciones presupuestarias a la educación técnica.
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