Una sesión de yoga, de veinte minutos de duración, mejora de manera inmediata la velocidad y el número de aciertos en pruebas que evalúan la memoria de trabajo. Y además, este ejercicio aumenta la capacidad que tiene el cerebro de mantener la concentración, aprender nueva información, retenerla y aplicarla, según un estudio que acaba de publicar la revista Journal of Physical Activity and Health.
Concretamente, los autores de la investigación, científicos de la Universidad Estatal Wayne (EE. UU.), pusieron a prueba los efectos cognitivos del hatha yoga, el estilo de yoga activo más practicado en occidente y basado en secuencias de posturas que trabajan todo el cuerpo.
Esta modalidad incluye contracciones y relajaciones isométricas de diferentes músculos, así como respiraciones controladas. En comparación con otras formas de ejercicio como el aeróbico intenso, el yoga logró un rendimiento cognitivo mucho mejor.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 B