Guardo en mi bolsa un poco de tristeza
Por si acaso me sorprende
Un poema inadvertido.
Tengo estampados en el rostro
Los encendidos colores
De una puesta de Sol,
Y trazo en la arena los signos
Que solo la mar descifra.
Lanzo un grito inútil
Contra el oleaje que ruge
Y saboreo en mis labios
el beso salado de la brisa del mar.
En la intimidad agónica del día
Y el nacimiento oscuro de la noche
Desaparezco entre las sombras
De esta inmensidad.
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