En 1989 su novela Wilt llegó a la gran pantalla de la mano del cineasta británico Michael Tuchner. Otros dos libros de Sharpe fueron convertidos en series de televisión: Portehouse Blue (Zafarrancho en Cambridge). LA PRENSA/ EFE/Julián Martín

El sátiro que se fue

El escritor británico Tom Sharpe, autor de la famosa serie de novelas satíricas Wilt, murió a los 85 años en el noreste de España.

El escritor británico Tom Sharpe, autor de la famosa serie de novelas satíricas Wilt, murió a los 85 años en el noreste de España.

Maestro de la farsa y creador del famoso antihéroe Henry Wilt, un profesor de literatura idealista y frustrado, Sharpe tenía una casa en la localidad de Llafranc, en Cataluña, región costera donde vivía desde finales de los años 1980.

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Nacido en Inglaterra en 1928, tras estudiar historia en la Universidad de Cambridge, Sharpe se trasladó a Sudáfrica en 1951, país donde se dedicó a la enseñanza y que inspiró algunas de sus novelas. Fue expulsado de Sudáfrica en 1961 por sus críticas al régimen del Apartheid.

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Autor de gran éxito comercial gracias a su corrosivo humor negro, Sharpe se dio a conocer internacionalmente con la novela Wilt (1976), a la que siguieron Las tribulaciones de Wilt (1979), ¡Ánimo, Wilt! (1985), Wilt no se aclara (2004) y La herencia de Wilt (2010).

En ellas, el que fue calificado por el diario The Times como “el novelista más divertido de nuestros días”, según Anagrama, relata las peripecias de Wilt mientras planea la muerte de su mujer, se enfrenta al terrorismo internacional o se convierte en sospechoso de tráfico de drogas.

“Tom Sharpe fue uno de nuestros mejores escritores satíricos y un autor brillante: ingenioso, a menudo escandaloso, siempre intensamente humorístico sobre los absurdos de la vida”, afirmó Susan Sandon, responsable de la editorial británica Cornerstone Publishing, parte del grupo Random House.

“En privado, Tom era cálido, comprensivo y totalmente comprometido. Me siento enormemente privilegiada de haber sido su editora”, agregó. Escribiendo las desventuras de Wilt, un hombre sobrepasado por su vida familiar, sus estudiantes y las complicadas rivalidades académicas en su trabajo, Sharpe se convirtió en un fenómeno editorial.

Sin embargo, huía de las pretensiones literarias cuando hablaba de sus novelas: “Quizá le extrañe, pero todavía pienso que mis libros tienen algo de basura”, confesaba en 2002 un libro de conversaciones con el periodista catalán Llàtzer Moix reseñado por el diario El País.

Después, con 81 años, llegó a afirmar que sus obras no marcarían la memoria de los lectores como hicieron los literatos ingleses de hace siglos: “Ellos eran grandes escritores. Yo no soy un gran escritor, por el amor de Dios. Solo soy un loco”, afirmó en una entrevista con el diario Cambridge News.

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