Teherán/EFE
A diez días de los comicios presidenciales del 14 de junio en Irán, los ocho candidatos aceleran sus campañas mientras el líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, les advirtió hoy de que se abstengan de hacer promesas que no puedan cumplir.
En un acto conmemorativo del 24 aniversario de la muerte del fundador de la República Islámica, en el gran mausoleo edificado en la afueras de Teherán en recuerdo del ayatolá Ruhola Jomeini, Jamenei criticó las ofertas genéricas y poco elaboradas que han caracterizado la campaña.
Con los ocho candidatos presidenciales presentes, el líder supremo les instó a no hacer ofertas vanas que luego les puedan hacer sentir «verg enza» y recalcó: «No hagáis promesas que después no se puedan mantener».
En el acto, Jamenei, que tiene un poder omnímodo en el régimen teocrático musulmán chií de Irán, marcó límites al acercamiento a Occidente y la política exterior, al señalar que no se deben «hacer concesiones a los enemigos para reducir la presión extranjera», sino «atender prioritariamente los intereses nacionales».
El líder supremo repitió también su llamamiento a la participación de los ciudadanos en unos comicios marcados por el dominio de un sólo sector del régimen, el de los ultraconservadores islámicos principalistas, algo que puede propiciar la abstención.
«En las próximas elecciones, cada voto a cada candidato no sólo será un voto por la República Islámica, sino también un voto de confianza en la autenticidad de las elecciones y en el sistema», dijo Jamenei, quien, como en comicios precedentes, plantea la participación como un referéndum de apoyo al régimen.
Pese a la ausencia casi total de propaganda en las calles, los ocho candidatos prosiguen sus campañas en la televisión pública y en actos con sus seguidores, que son recogidos por el resto de medios de comunicación, sin que el público muestre un gran interés.
Al acercarse la fecha electoral, la mayoría han salido a la arena política con promesas sobre problemas directos de los ciudadanos, como el aumento de los precios, el desempleo, la sanidad o la educación, pero sin explicar cómo los van a resolver.
Said Jalili, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y considerado el candidato favorito, insistió hoy en el derecho a desarrollar una tecnología nuclear con fines pacíficos «como símbolo de la nación iraní y para que el enemigo entienda que no retrocederemos un ápice en nuestros derechos básicos».
En sus discursos, Jalili ha hecho continuas referencias al «modelo islámico», pero también ha asegurado que, de ser presidente, prestaría especial atención a la agricultura y acercaría el Gobierno al pueblo, sin demasiados detalles.
El alcalde de Teherán, Mohamad Bagher Qalibaf, considerado el principal rival de Jalili, ha insistido hoy en sus críticas a la gestión del actual Gobierno, con la que dijo sentirse «preocupado y decepcionado», y reiterado que Irán debe tener una mejor situación económica «dado el enorme potencial del país».
Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo, ha insistido hoy en la «necesidad de cambios en la política exterior» para mejorar las relaciones con el mundo, al tiempo que se refería a asuntos internos, en especial a la sanidad pública, de la que dijo que se debe mejorar y universalizar.
En destacar las carencias del sistema sanitario coincidió también el reformista moderado Mohamad Reza Aref, quien ha apuntado que la sanidad pública debe alcanzar a todos, mientras arremetía contra la alta inflación en el país, que el pasado año superó el 30 por ciento, y prometía bajarla a menos del 10 por ciento.
Aref ha negado que vaya a retirar su candidatura para apoyar al también reformista moderado Hasan Rohani, quien ha asegurado que trabajará para conseguir una «interacción positiva» con el resto de países del mundo, además de hacer un «código de derechos civiles» en Irán, de ser elegido.
Mientras Aref se niega a apoyar a Rohani, lo que le han pedido algunos círculos reformistas moderados, el candidato tecnócrata Mohamad Gharazi sí que ha planteado la posibilidad de unirse a ellos dos para elegir al que tenga más posibilidades en las urnas. De los otros dos ultraconservadores, Gholam Ali Hadad Adel ha dicho en su última intervención que formaría una administración «con base en la ciencia», mientras Mohsen Rezaei ha repetido que nombraría a técnicos para los altos cargos, que defendería el programa nuclear y apoyaría a la juventud que, según él, «es la principal baza del país».