EFE
Las mujeres que fuman, además de sufrir los mismos riesgos que los hombres, están sometidas a peligros adicionales. Fumar ejerce un efecto multiplicador de los riesgos cardiovasculares de los anticonceptivos orales.
Por ello, la probabilidad de padecer un infarto se multiplica por diez en las mujeres que fuman y siguen este método anticonceptivo.
Asimismo sufren un adelanto medio de la menopausia de entre dos y tres años respecto a las mujeres que nunca han fumado, aumentando paralelamente el riesgo de osteoporosis.
También reduce las posibilidades de concebir y si se produce el embarazo hay más posibilidades de nacimientos prematuros.
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