MEXICO/AP
Era el sábado 25 de mayo por la noche cuando empezó a llover y bajó la temperatura en la ciudad de México. Said Sánchez García, de 19 años, hizo una escala en su casa para buscar algo para abrigarse. Había estado la tarde fuera y ahora él y su amigo Jerzy Ortiz, de 16 años, se iban a un club nocturno en la motoneta de Jerzy.
Miguel Bárcenas, miembro de una fuerza de seguridad en la colonia, dijo que oyó rumores de que carteles como La Familia Michoacana o los Zetas querían entrar, pero cree que Tepito es probablemente demasiado peliaguda, aun para ellos.
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“Lo único que le dije fue ‘Ay hijo, está lloviendo, ya ni deberías de irte a ningún lado’”, recordó Josefina García. Fue la última vez que lo vio. El domingo en la noche llamó a la madre de Jerzy, Leticia Ponce, para ver si sabía dónde estaban los muchachos. El martes, las madres y otros familiares alarmados fueron a la Procuraduría de Justicia de la capital.
Los muchachos desaparecieron junto con otros nueve, en el bar Bicentenario, en la Zona Rosa, cerca de la avenida de la Reforma, en el centro de la Ciudad de México, el domingo a las diez de la mañana, tras ser secuestrados por hombres enmascarados fuertemente armados en camionetas, según el relato de un hombre que pudo escapar. Al menos cinco de los desaparecidos son vendedores callejeros.
Ayer, el fiscal de la capital Rodolfo Ríos, informó que se encontraron drogas en el bar, reconoció que no se tiene “acreditada fehacientemente la existencia de un comando de esa naturaleza” y que el único testigo que aparentemente presenció los hechos y que rindió declaración “no se encuentra” en el domicilio que indicó.
El vocero del sistema correccional de la ciudad informó que el padre de Said, Alejandro Sánchez, y el padre de Jerzy, Jorge Ortíz, fueron condenados en 2004 a 23 años de cárcel por extorsión, delincuencia organizada, homicidio y robo. Las madres de los jóvenes niegan que el secuestro tenga que ver con sus hijos. Ponce dijo llorosa el viernes que “si alguien quisiera hacernos algo, nos habría secuestrado a nosotras”. Algunos conjeturan que fue en represalia a los padres de los muchachos.
Otra de las desaparecidas, Jennifer Robles, de 23 años, madre soltera, colocó un mensaje en Facebook a las 8:30 de la mañana del domingo diciendo que estaba bailando.
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