Elízabeth Romero
A la agresión sufrida por un equipo de LA PRENSA, el pasado viernes en el Complejo Judicial de Managua, se sumó ayer la de la propia presidenta de facto de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alba Luz Ramos Vanegas, cuando calificó de “un cierto show”, la expulsión de la que fue objeto el fotógrafo Manuel Esquivel.
Tras la expulsión de Esquivel, se sumó la malintencionada información generada por el vocero judicial, Roberto Larios Meléndez, en contra de la periodista Martha Vásquez, al señalar que ella actuó de forma “maliciosa” y se atrevió a vincularla con activistas del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).
El primer principio establece: “No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de esta no es una concesión de las autoridades, es un derecho inalienable del pueblo”.
El quinto dice: “La censura previa, las restricciones a la circulación de los medios o a la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de información, la creación de obstáculos al libre flujo informativo y las limitaciones al libre ejercicio y movilización de los periodistas se oponen directamente a la libertad de prensa”.
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MAGISTRADA SE MOFA
Ayer, periodistas indignados protestaron frente a la CSJ. Consultada Ramos sobre esto, reaccionó con la aseveración de que Esquivel no fue expulsado violentamente, sino que se tiró al suelo y, tras un rictus sarcástico, insistió: “Entonces, es parte de un cierto show también”.
El magistrado Francisco Rosales, por su parte, dijo: “Tienen todo el derecho de hacerlo (protestar), ahí está dicho todo. Tienen derecho a manifestarse por la libertad de expresión, por la libertad de prensa. No conozco los hechos, no me puedo pronunciar sobre qué fue lo que pasó”.
Desde la óptica de Rosales, en Nicaragua lo que ha habido es una libertad absoluta de expresión.
PROTEGEN A VERDUGO
Mientras, el secretario de la CSJ, Rubén Montenegro, ofreció llevar ante Ramos la queja verbal presentada por los periodistas de lo que ha sido un constante actuar anómalo del vocero judicial. Y explicó que puede abrirse una investigación de oficio si así lo quisieran los magistrados de ese poder del Estado. No obstante, Ramos —que protege a Larios, quien se ha perfilado como un verdugo de los periodistas independientes— ya exteriorizó su criterio.
El director de la Revista Medios y Mensajes, Guillermo Cortés Domínguez, le expuso a Montenegro que “no solo se trata de la desmesurada respuesta o agresión ordenada por el colega Larios, utilizando a ocho personas de seguridad contra este equipo de trabajo, sino que se está irrespetando la libertad de expresión”.
LARIOS Y SUS FANTASÍAS
Cortés Domínguez le resumió a Montenegro que no es cierto que solo ha habido problemas con periodistas de LA PRENSA y mencionó el caso del periodista Ismael López, de Confidencial, quien, por haber expresado su desacuerdo sobre la opinión de Larios en un caso judicial, fue objeto de “una acusación gravísima” de parte del vocero judicial, que lo vinculó al narcotráfico internacional.
López recordó otro caso, cuando Larios vinculó —en el juicio a Fariñas— en una nota oficial del poder judicial al camarógrafo Danilo Urroz, de estar “al servicio del narcotráfico”. López señaló que en su caso, al igual que el de Urroz, fue publicada la información en el sitio web del poder judicial bajo el calificativo de casos “pronarco”.
Tanto López como Miguel Álvarez, quien labora como “freelance” de agencias extranjeras, señalaron a Montenegro el caso de la expulsión del fotógrafo de la Agencia Francesa de Prensa (AFP), Héctor Retamal, a quien el poder judicial le negó el derecho de introducir un recurso de exhibición personal.
En el plantón promovido para exigir respeto al ejercicio del periodismo se corearon consignas como: “Somos periodistas, no activistas políticos”, “¿Qué es lo que queremos? ¡Información!”, “Silenciar a la prensa es silenciar al pueblo” y “Roberto Larios, opresor de la libertad de prensa”.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,5 A



