BUENOS AIRES/AP
El fiscal argentino Alberto Niesman, quien lleva la causa judicial por un ataque terrorista contra la sede de la organización judía AMIA, en Buenos Aires en 1993, acusó ayer a Irán de “infiltrarse en países sudamericanos e instalar estaciones de inteligencia destinadas a cometer, fomentar y patrocinar actos terroristas en consonancia con sus postulados de exportación de la revolución”.
Niesman explicó en rueda de prensa que los iraníes se habrían infiltrado en Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Guyana, Trinidad y Tobago y Surinam. “Son células dormidas, tienen actividades que uno no se imagina. A veces se mueren y nunca recibieron la orden de atacar”.
Niesman apuntó como principal responsable de esta operatoria a Mohsen Rabbani, exconsejero cultural en la embajada de Irán en Buenos Aires cuando se cometió el atentado contra la AMIA, en el que murieron 85 personas.
Para Niesman está probado que el ataque contra la AMIA no fue un hecho aislado sino “parte de un entramado mucho mayor, donde el papel de Rabbani no se limitó a la Argentina sino que se extendió a Guyana, además de ser el responsable de la coordinación de dichas actividades en toda Sudamérica”.
El fiscal también indicó que requirió a la Interpol “potenciar las medidas para lograr la detención de ocho iraníes y un libanés que se encuentran con pedido de captura internacional por la causa AMIA.
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