Madrecita de Acero

Madrecita, eres un roble, eres más fuerte que el acero; yo eternamente te quiero, y seré de tu alma el doble: si tú ríes, ¡yo canto! si tú sufres, ¡yo lloro! Si me faltaras ¡tu aliento espero!

Marco Antonio Arellano Oviedo

Madrecita, eres un roble,

eres más fuerte que el acero;

yo eternamente te quiero,

y seré de tu alma el doble:

si tú ríes, ¡yo canto!

si tú sufres, ¡yo lloro!

Si me faltaras ¡tu aliento espero!

En medio de mis quebrantos

tu nombre invoco,

no le tengo temor a los espantos,

tampoco creo volverme loco

pero a veces desespero,

porque necesito un poco

de cariño y un poquito de consuelo.

La paz llega a mi alma,

desde lo más alto del cielo,

y mi espíritu espera en calma,

porque volver a verte.

¡Siempre anhelo!

Meryland, mayo de 2013

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