Noelia SáncheZ R./NUEVA YORK
Es inevitable sentir emoción cuando se visita el Memorial 9-11, un sitio para honrar a las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y que sigue en proceso de construcción.
Donde una vez estuvieron las torres gemelas, en el World Trade Center (WTC), ahora hay dos enormes piscinas, con cascadas artificiales en su interior. Alrededor de ellas, están grabados, en paneles de bronce, casi tres mil nombres de las víctimas del ataque del 11 de septiembre de 2001 en el WTC, en Shanksville, Pensilvania y en el Pentágono. Además, están los nombres de las seis personas que fallecieron en un ataque el 26 de febrero de 1993, también en el WTC.
Al estar en el sitio es imposible no recordar aquellas imágenes que recorrieron el mundo hace 12 años: gente lanzándose al vacío tras el choque de los aviones, en las torres, héroes buscando vidas… aquella inolvidable catástrofe.
Se espera que este año termine de construirse un museo, en el Memorial, donde estará documentado el impacto y consecuencias de lo ocurrido en septiembre de 2001 y que honrará la memoria de las víctimas en los ataques del 2001 y de 1993.
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