Lucía Navas
Su visión es que existen nichos de mercado que la industria aún no aprovecha, como los seguros de personas no tradicionales, de servicios, los microseguros. “Los seguros de personas tradicionales representan apenas un 25 por ciento del mercado actual, lo que muestra una gran oportunidad de crecimiento”, considera.
Para Urcuyo, la nueva Ley de Seguros y Reaseguros estimula la presencia de inversión extranjera reflejado en que cuatro de las aseguradoras privadas que operan en el país dos son de capital extranjero.
“En la medida en que se logre mayor inversión en nuestro país, las oportunidades para las operaciones de aseguramiento también lograrán incrementarse, lo cual a su vez generará mayor necesidad de capacidad de aseguramiento incentivando el crecimiento de este mercado”, apunta.
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La agencia calificadora espera que las primas de seguro en la región (sin incluir Panamá) crezcan “de forma discreta un 6.4 por ciento en 2013, siendo levemente más bajo que el 7 por ciento de 2012.
La calificadora opina que el enfoque estratégico de la región estará “cada vez más centrado en la generación y comercialización de productos de seguros masivos, tanto a través de canales tradicionales como no tradicionales”.
Esto debería promover en el largo plazo mayores tasas de crecimiento y diversificación de riesgos en las carteras de primas, permitiendo a las aseguradoras reflejar una favorable evolución en desempeño y rentabilidad.
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Si el negocio de los seguros se tratara de una competencia en alta mar, Costa Rica sería una lancha rápida que cada año va aumentando su distancia de sus rivales. Y ni hablar de Panamá, país donde cada vez hay más adversarios, lo cual la consolida como la industria de seguros más fuerte de Centroamérica.
El tamaño del negocio de los seguros en los seis países centroamericanos es muy dispar y Nicaragua tiene la cartera de primas más pequeña.
Las tasas de crecimiento son reflejo de la disparidad: el año pasado, los rangos de incremento de primas —o precios de los seguros— fueron del doce por ciento para Costa Rica y Nicaragua, nueve por ciento para Honduras, ocho por ciento para Panamá, siete por ciento El Salvador y cuatro por ciento, Guatemala.
Al menos es la lectura del último informe Perspectivas 2013: Seguros Región Centroamérica, de la agencia de calificación Fitch Ratings, y de las estadísticas de la Asociación de Supervisores de Seguros de América Latina (Assal).
DR-CAFTA FAVORECIÓ
Uno de los elementos de empuje a la industria de los seguros en la región ha sido el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta, por sus siglas en inglés).
Una de las condicionantes del DR-Cafta fue que Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua debieron actualizar sus marcos legales y regulatorios para abrir el sector de seguros locales a empresas proveedoras de servicios de seguros de Estados Unidos, cuatro años posteriores a la entrada en vigencia del TLC.
Nicaragua cumplió la tarea al reformar en 2010 la Ley de Seguros, Reaseguros y Fianza. Wálmaro Gutiérrez, legislador sandinista y presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea Nacional, califica dicha ley como “un marco regulatorio moderno del mercado”.
Gutiérrez recuerda que uno de los principales objetivos de la nueva Ley de Seguros es “ver crecer la industria” en el país, la cual ha estado bajo el monopolio de pocas compañías.
Pero dos años después de liberar el sector en Nicaragua, lo que ha sucedido es la absorción de grupos internacionales de dos compañías aseguradoras locales, pero el número de “jugadores” sigue reducido a cinco, igual que hace diez años.
La esperanza de Gutiérrez es que con la llegada de más inversionistas en diferentes ramas a Nicaragua, el sector privado y Gobierno definan una estrategia para atraer a nuevas aseguradoras.
Para el diputado, el sector de seguros necesita aumentar la atracción de inversiones, ofrecer los incentivos para la adquisición de pólizas e innovar la cartera de productos, así como cubrir nuevos riesgos.
Giancarlo Braccio, presidente de la Asociación Nicaragüense de Aseguradoras Privadas (Anapra), afirma que están haciendo la tarea. “Las compañías de seguro han enfocado sus esfuerzos en la mejora de oferta de sus productos, expansión territorial de sus servicios, mayor eficacia y eficiencia en la atención de los reclamos”.
Como resultado, afirma que hay más accesibilidad y mayor confianza de parte de la población.
Braccio analiza que si bien “comparados con el resto de la región, el mercado de seguros en Nicaragua continúa siendo sumamente incipiente, los resultados demuestran que poco a poco se ha ido generando en la población conciencia sobre la importancia de estar asegurados, tanto para la economía del país como de sus negocios y el núcleo familiar”.
En Costa Rica la suerte ha sido otra. Pese a la oposición de poderosos grupos económicos a que ese país aprobara el DR-Cafta, lo cierto es que resultó una “bendición” para la industria de seguros.
Informes de Assal y de la costarricense Superintendencia de Seguros (Sugese) analizan que la apertura del mercado de telecomunicaciones y seguros a firmas extranjeras a través de la reforma a las leyes internas fortaleció la competitividad en esos campos.
Un elemento palpable en el ramo de los seguros es la reducción del valor de primas en hasta un cincuenta por ciento, según un informe de evaluación de 2012 de Sugese.
MAYOR COMPETENCIA EN PAÍSES VECINOS
Para evidenciar las diferencias de la industria del seguro, el de Costa Rica es el modelo, pues hasta 2010 habían cinco empresas compitiendo, siendo dominado por el estatal Instituto Nacional de Seguros (INS). Pero, con la apertura a la participación irrestricta a firmas aseguradoras extranjeras, la competencia es mucho mayor.
Costa Rica cuenta actualmente con 12 compañías aseguradoras. Datos de Sugese muestran que la industria vendió en primas de seguros (principalmente personales, generales y los obligatorios por trabajo y automotor) unos 928.5 millones de dólares en 2012.
Panamá no es parte del DR-Cafta, pero sí tiene su Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE. UU. e igualmente modernizó su marco regulatorio de la industria de seguros. Ahí operan 31 aseguradoras, aunque en manos de cinco está el 54 por ciento del mercado.
La factura de primas de seguros en Panamá en 2012 fue de 1,138 millones de dólares. Aunque Fitch pronostica que el sector ahí apenas crecerá entre un uno y tres por ciento en 2013, bastante desalentador respecto al ocho por ciento alcanzado el año pasado.
Pese a esto, Panamá seguirá “como el mercado de mayor tamaño en la región y con la más alta penetración del 3.3 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB), gracias “al crecimiento de la economía y al elevado poder adquisitivo de su población”.
Honduras, pese a ser el segundo mercado más pequeño del istmo, tiene diez aseguradoras reguladas participando en el negocio, igual que El Salvador. Guatemala cuenta con más de veinte.
Fitch Ratings considera a las industrias de seguros de esos países “estables” y los pronósticos son buenos porque desarrollan “nuevos nichos y canales comerciales”, que se enfocan en negocios de bancaseguros y otros masivos.
En Honduras, Guatemala y El Salvador el número variado de aseguradoras favorece la competencia por ofrecer mejores coberturas y diversas pólizas, teniendo en cuenta que ambos países tienen altos índices de violencia y siniestralidad.
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