Si me preguntaran cuál es el mejor equipo del Pomares, probablemente pensaría en varias opciones, pero seguro ninguna de ellas sería Rivas.
Y sin embargo, Rivas es, al menos hasta hoy, el conjunto más ganador del torneo. Y lo admirable es que su estructura no es muy consistente.
Los sureños no tienen un ataque tipo Dantos, Leones, San Fernando o Costa, pero sus 42 triunfos superan el total de cada uno de ellos.
Su rotación tampoco inspira seguridad como la del Granada, Bóer o León, pero ese es su fundamento.
¿Hay poder en Rivas? No. Los sureños han bateado 8 jonrones, cifra ridícula comparada con las de la Costa Caribe (32) y Jinotega (35).
Juan Blandón (15) ha bateado más cuadrangulares que Rivas, pero mientras las Brumas batallan por sobrevivir, el Frente Sur clasificó.
La clave del Rivas ha sido su combatividad usual, buen picheo y buena defensa. Y batea en el instante preciso.
El staff de picheo está encabezado por Carlos Estrella (9-3), quien a pesar de dolencias en la espalda, ha sido de vital importancia.
Pero detrás, Marlon Altamirano y Lenín Barillas (lesionado) han sido un complemento tremendo, al igual que Antonio Ruiz.
En el centro del ataque, hay un hoyo por la pérdida de Edgard López, pero Yasmir García y Antenor López truenan cuando se debe.
Pero el cañón más sorprendente es Víctor Duarte, el otrora tirador, que ahora emergió como un cañonero, en el centro del line up.
Además de buena directiva y afición, Rivas tiene un buen mánager en Manny Collado, pero sobre todo tiene, un grupo de muchachos dispuestos a probar que no son segundos de nadie.
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