Si por la mañana permanecés en espacios cerrados con escasa iluminación, al llegar la noche te costará mucho más trabajo conciliar el sueño.
Es la conclusión a la que han llegado Mariana Figueiro y sus colegas del Instituto Politécnico Rensselaer (EE. UU.) en un estudio que ha publicado la revista Neuroendocrinology Letters.
Es decir, cada día que transcurre sin que recibamos luz natural a primeras horas del día supone un retraso de seis minutos en la hora en que podemos conciliar el sueño.
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