Mabel Calero
La alimentación es básica en la educación inicial y, aunque el Gobierno garantiza merienda para preescolares públicos, subvencionados y comunitarios, en Carazo, padres de familia y maestros deben ingeniárselas para obtener el complemento.
“El complemento en la merienda escolar es importante porque mejora la dieta de los niños, variando la comida con verduras, frutas, huevo, carne, queso, que enriquece sustancialmente el desarrollo del niño”, dijo Martha Espinoza, maestra del preescolar comunitario Carrusel, de Jinotepe.
Desde hace tres meses la merienda escolar de ese centro se agotó, pero esta semana esperan recibir la provisión con la cual le dan un tiempo de comida a 27 niños.
Funcionarios de la Asociación para el Desarrollo Comunitario de Carazo (Adeca) explicaron que más del sesenta por ciento de los niños que asisten a los preescolares comunitarios llegan sin desayunar.
En Carazo hay 148 preescolares comunitarios y la mayoría de los niños que asisten son de escasos recursos.
Otra de las problemáticas que enfrentan los centros es que una vez que se anuncia la entrega de la merienda escolar, se alerta a los mañosos y la falta de seguridad de los centros facilita que estos se roben la comida.
“La inseguridad es generalizada. Lo que pasa es que en muchos centros solo cuentan con un guardia de seguridad, en otros centros como este no tenemos. Pero tengamos o no un guardia, la inseguridad siempre va estar presente, porque eso activa a la delincuencia”, sostiene Espinoza.
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