Lucía Vargas
La bella capilla dedicada a la Virgen María Auxiliadora ayer fue copada de fieles en el día principal de su festejo. Como todos los años, asistieron católicos y promesantes de la bella imagen de todas partes del país.
La solemne eucaristía presidida por monseñor Bernardo Hombach, obispo emérito, y sacerdotes de la Diócesis, culminó con una alegre serenata a la Virgen. “Cada año vengo desde Matagalpa a participar de esta misa, como una promesa que asumí hace cinco años cuando estaba embarazada y los médicos me dijeron que mi hijo tenía una malformación, pero gracias a Dios y a María mi niño nació sano”, dijo la señora Ana Julia González, al compartir su testimonio de fe.
Por la tarde de ayer se realizó la procesión de ofrendas. La calle Real Xalteva se engalana con flores, banderas de la iglesia, globos y adornos alusivos a la imagen de la Virgen. La actividad reunió a centenares de promesantes que salieron del corazón del mercado con canastos llenos de frutas y flores, entre el estallido de cohetes y música folclórica.
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