ASUNCIÓN/BOGOTÁ/EFE/AFP
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, elegido el 17 de febrero para un tercer mandato, asume hoy los próximos cuatro años de gobierno. Ayer reiteró que no buscará la reelección en 2017, cuando finalizará su segundo mandato, incluso si el oficialismo llega sin opciones de mantenerse en el poder.
La nueva Constitución ecuatoriana solo permite una reelección y Correa ha dicho que cumplirá con ese precepto. “Estos son mis últimos cuatro años”, afirmó el 20 de febrero en un encuentro con la prensa extranjera.
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“Sí, la descarto”, expresó en una entrevista difundida ayer en la que fue interrogado sobre la posibilidad de postular para un tercer periodo si su movimiento Alianza País (AP, izquierda) no encuentra un líder que pueda sucederlo. “Sería nuestro más grande fracaso si después de preparar tantos cuadros no tenemos uno que tome la posta. No es que la voy a tomar yo, de todos modos no me presento, pero sería un fracaso“, declaró al canal privado RTS.
Durante la campaña para las elecciones de febrero, en las que fue reelecto con tres de cada cinco votos, el mandatario aseguró que tras dejar el poder se radicará en Bélgica, de donde es su esposa Anne Malherbe, para dedicarse a la academia.
Correa asume su tercer mandato consecutivo, algo que el venezolano Hugo Chávez logró a duras penas poco antes de morir por un cáncer que lo aquejó casi dos años, y a lo que aspira el boliviano Evo Morales después que el Parlamento de su país, controlado por el oficialismo, y el Tribunal Constitucional le dieran luz verde para intentar que los electores le den en 2014 una nueva oportunidad.
Correa asumirá bajo la mirada de una oposición dividida y debilitada.
Ante su victoria electoral, la oposición le exige que respete a los grupos minoritarios y que los tenga en cuenta a la hora de gobernar, así como en el legislativo, donde la formación oficialista Alianza País obtuvo 100 de los 137 escaños con que cuenta la Asamblea Nacional.
Sectores críticos, como la Federación de Cámaras de Comercio de Ecuador, recriminan al Gobierno el “problema” de que la economía dependa del petróleo, a lo que se suma que el país ha dependido “en los últimos años, sobre todo, del gasto estatal que a su vez depende de los ingresos petroleros”. El mandatario indicó recientemente que se estima que en este año se perciban unos 5,700 millones de dólares por ingresos petroleros, lo que aportaría unos 4,000 millones al presupuesto del Gobierno central.
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