Con Jerónimo Oporta uno nunca sabía cuándo te hablaba en broma o en serio. Tenías que esperar una reacción propia de él, como una enorme sonrisa o carcajada, para saber que estaba bromeando.
Y ese carácter jovial es el que se apagó la medianoche del miércoles, cuando Oporta vio cegada su vida producto de la pancreatitis que lo sometió en la última semana.
Oporta laboró por muchos años en el Diario LA PRENSA. Aquí se hizo fotógrafo y de los buenos. En casi todo ese tiempo estuvo a cargo de las fotografías deportivas y, aunque no lo decía, era un gran competidor con sus compañeros de profesión como Miguel Lorío, un viejo compañero de trabajo de esta sección ya jubilado.
Oporta captó grandes momentos del deporte nicaragüense. Cubrió el retorno de Alexis Argüello a inicios de los años noventa, las peleas de Rosendo Álvarez, a los mejores peloteros de los noventas. En fin, de todo lo que tuviera ver con deportes.
El “Chombo”, como se le conocía popularmente, captó grandes momentos del deporte. Su lente fue respetado a nivel nacional e internacional. Fue premiado en varios ocasiones por la ACDN, pero lo más importante es que nunca perdió el don de gente que tenía.
Hoy, su cuerpo será enterrado en el Cementerio General de Managua, a las 10:00 a.m. Sin embargo, su esposa Blanca Rosa, sus hijos Amelia, Consuelo y Enrique, actual compañero de labores en LA PRENSA, sus nietos y demás familiares, deben sentirse orgullos por ese gran ser humano que fue el “Chombo”.
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