Lucydalia Baca Castellón
En el informe de su recorrido por Centroamérica, el director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC), Robério Oliveira Silva, confirma que las pérdidas causadas por la roya rondan los 500 millones de dólares. La cosecha 2012-2013 se redujo en más de 2.7 millones de sacos de 60 kilos y más de 300,000 personas quedaron sin empleo.
En Nicaragua, la plaga redujo en 306,667 sacos la cosecha que se esperaba en 1.9 millones de quintales.
Esta merma reducirá los ingresos del sector cafetalero del país en unos 60 millones de dólares. Además, dejó a unos 32,000 trabajadores agrícolas desempleados. Se estima que la caficultura genera unos 158,000 puestos de trabajo.
Cabe recordar que el Gobierno ha dicho que la pérdida en el país fue solamente de 220,000 quintales de café.
“Además, la pérdida de ingresos de los agricultores podría llevar a cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria en muchas zonas. Se espera también que aumente la presión migratoria hacia América del Norte”, dice el documento.
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El informe de Oliveira Silva también refleja el temor de que la epidemia cause estragos más graves en la cosecha 2013-2014. El brote —calificado como el “más grave registrado en la región”— ha obligado a mantener la emergencia fitosanitaria en Costa Rica, Guatemala y Honduras. “Nicaragua y El Salvador fueron también gravemente afectados”, dice el documento que identifica la cercanía de la época lluviosa como el mayor peligro para Nicaragua.
También confirma que la ayuda ofrecida por la OIC —para desarrollar un programa regional de renovación de cafetales dañados— llegará a largo plazo. El informe final, que servirá para sustentar la búsqueda de recursos para financiarlo, estará listo hasta el 2014.
En septiembre de este año lo que se tendrá es un informe preliminar. Además, la OIC considera que, si el cuarenta por ciento de los cafetales son susceptibles a la roya y cerca del setenta por ciento tiene más de 20 años, antes de renovar estas plantaciones, es necesario asegurarse de tener la semilla adecuada.
“Antes de invertir en un programa de renovación en gran escala, sería esencial llevar a cabo investigación suficiente para asegurarse de que las nuevas variedades que se introduzcan sean apropiadas”, indica el informe.
Oliveira Silva recorrió Centroamérica entre el 18 de abril y el 4 de mayo para verificar los daños en la región. Según el informe con fecha del 13 de mayo, en promedio, más del 50 por ciento de los 1.08 millones de hectáreas de cafetales del istmo están afectadas por la plaga.
La tasa de incidencia es del 74 por ciento en las 152,187 hectáreas de café de El Salvador. Del 70 por ciento, en las 276,000 hectáreas de Guatemala. Del 64 por ciento para las 94,000 hectáreas de Costa Rica. Del 37 por ciento para las 125,874 hectáreas de Nicaragua y del 25 por ciento en las 280,000 hectáreas de café de Honduras.
Centroamérica aporta un 12 por ciento a la producción mundial, por lo que el descenso del 17.1 provocado por la roya en esta cosecha afectará a los consumidores únicamente en términos de calidad, dada la importancia del istmo en la producción de cafés especiales.
El documento también indica que, según el Instituto de Investigación Mundial del Café (WCR), tratar las superficies afectadas por la roya costaría unos 125 millones de dólares, que serían inversión perdida si los plaguicidas no se aplican de forma correcta.
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