Ricky Martínez, el hijo del mejor pelotero en la historia del beisbol nicaragüense, Denis Martínez, ha hecho a un lado su sueño de llegar a las Grandes Ligas y seguir los pasos de su padre, para estudiar Ciencias de la Computación y Administración.
Su mejor temporada fue la primera, lanzar para 2.25 en 28 innings, con tres victorias sin derrotas, en la Liga de Novatos.
También jugó aquí en la Liga Profesional y en el 2012 formó parte de la Selección Nacional en las eliminatorias del Clásico Mundial de Beisbol de Panamá.
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“Antes de iniciar esta temporada, hablé con el ‘farm director’ (director de las Ligas Menores de los Astros de Houston) y sentí que no estaba tan entusiasmado conmigo, entonces decidí regresar a la universidad. Solo me falta un año para completar mi carrera. Mis padres siempre me han dicho que los estudios son lo más importante”, asegura Ricky, quien se estrenaría con la organización de Houston, después de tres años con San Luis.
Ricky era la última esperanza de Denis, tras no caminar lejos Denis Jr. y Gilberto, quienes también probaron suerte en el beisbol profesional.
“Antes de tomar la decisión hablé con mi papá. Él me dijo que me apoyaba en lo que decidiera, claro que él hubiera querido que uno de sus hijos alcanzara las Grandes Ligas, pero también para él es importante que estudiáramos”, explica el tirador derecho de 25 años, nacido en Baltimore.
¿Qué tan grande fue la presión para Ricky en su carrera llevar el apellido de su padre?
“Siempre hubo presión. Cada vez que subía al montículo la gente estaba comparándome con mi papá, pero con la edad y la madurez ya no me molestaba la presión”.
¿Qué te hizo falta para llegar más largo?
“Yo creo que me faltaba tirar un poco más duro. Mi fortaleza era que mi pelota se movía (el sinker y el cutter), pero en esta época todos están más interesados en gente que tire más duro”.
¿De qué forma seguirás vinculado al beisbol?
“Voy a jugar en la Liga Nica de Miami. También me gustaría compartir mis conocimientos con niños o jóvenes, como los que tiene mi papá en su academia en Nicaragua”.
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