Wendy Álvarez Hidalgo
De cada tres trabajadores nicaragüenses en el mercado laboral, dos están en la informalidad. La cifra del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) confirma la alta tasa de informalidad que impera en el país, igual que en América Latina y menciona entre las causas la estructura tributaria, que provoca que las empresas emigren hacia la informalidad, en detrimento de la clase trabajadora y la productividad.
A nivel de Centroamérica, solo Costa Rica mostró avances significativos en la reducción de la informalidad, así como Honduras y El Salvador. Para Guatemala no se reportó datos.
Según el último reporte del Gobierno de Nicaragua el 79.21 por ciento de las personas empleadas —más de 2.4 millones de personas— continúa en la informalidad. Entre 2011 y 2012 la informalidad se redujo solo 0.4 puntos porcentuales.
[/doap_box]
Si bien las personas que laboran en las empresas informales gozan de la ventaja de pagar menores impuestos, lo cierto es que estos tienen menos seguridad en el empleo, las condiciones laborales son inferiores a las de sus pares en la formalidad, tienen pocas prestaciones sociales, y peor aún, no tienen garantizada una pensión. Esta es una de las conclusiones que recoge el estudio Recaudar no basta, los impuestos como instrumento de desarrollo, divulgado ayer por el BID.
En el documento de 400 páginas, se advierte que hay indicios de que los impuestos han contribuido a que la tasa de informalidad laboral siga siendo alta en varios países de la región, tales como Nicaragua.
El organismo señala que solo se requiere echar una mirada a los impuestos que se recaudan vía nómina salarial, como por ejemplo el pago de la seguridad social. Menciona que “la tasa promedio de contribuciones a la seguridad social (pagadas por los trabajadores y las empresas para los programas de pensiones y salud) se ha elevado en forma continua desde mediados de los ochenta, cuando era inferior al 19 por ciento, hasta fines de la década de 2000, cuando había llegado al 22 por ciento”.
SALARIO MÍNIMO INCIDE
El BID menciona otro factor que ha encarecido los costos laborales de las empresas y por tanto alimentado la informalidad: el movimiento del salario mínimo. “Las disposiciones sobre los salarios mínimos y otras regulaciones, las contribuciones a la seguridad social y otros impuestos sobre la nómina han contribuido a aumentar los costos laborales de las empresas formales y, por esto, podrían ser en parte responsables de los altos niveles de informalidad”, señala el informe en base a datos regionales, donde se incluye a Nicaragua.
Y finalmente el incremento en los últimos años en la tasa del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) también ha incidido en el aumento de la informalidad, señala.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 C