Bacterias beneficiosas

En la búsqueda de alternativas para mejorar la productividad del sector agrícola han surgido un sinfín de propuestas; desde los agroquímicos más prodigiosos hasta la maquinaria más sofisticada. Entre esa gama de ofertas se encuentran los inoculantes para leguminosas, cuyo uso puede incrementar entre un 30 y 100 por ciento, el rendimiento de las plantaciones de soya y frijol, en condiciones normales de manejo y humedad.

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Lucydalia Baca Castellón

En la búsqueda de alternativas para mejorar la productividad del sector agrícola han surgido un sinfín de propuestas; desde los agroquímicos más prodigiosos hasta la maquinaria más sofisticada. Entre esa gama de ofertas se encuentran los inoculantes para leguminosas, cuyo uso puede incrementar entre un 30 y 100 por ciento, el rendimiento de las plantaciones de soya y frijol, en condiciones normales de manejo y humedad.

Pese a ser una tecnología barata, de fácil aplicación y disponible en el país desde hace unos veinte años su uso aún no es masivo. Representantes del sector lo atribuyen a que los esfuerzos que se han hecho por darlo a conocer no han sido suficientes y “todavía muchos productores no saben que existe y por tanto desconocen los beneficios que obtendrían con su uso”.

Según el Plan Nacional de Producción 2012-2013, en el ciclo agrícola que ya culminó se cultivaron 436,000 manzanas de frijol, que con un rendimiento promedio de 12 quintales por manzana permitieron una producción total de 5.29 millones de quintales. De soya se cultivaron 5,300 manzanas, el rendimiento promedio fue de 33 quintales por manzana y la producción total de 174,900 quintales.

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El inoculante es un fertilizante ciento por ciento natural. Se obtiene de una mezcla de bacterias del género Rhizobium, que pasan por un período de reproducción para luego mezclarse con un soporte de turba (tierra) rica en materia orgánica, previamente mezclada con cal y esterilizada, explica Mario Berríos, responsable del laboratorio de producción de inoculante de Upanic.

Posteriormente se inyecta el caldo de la bacteria (que se importa de Brasil o Estados Unidos) en la turba ya empacada en bolsas de 500 gramos. El precio de cada paquete es de seis dólares al productor.

Según Berríos, el producto debe mantenerse a bajas temperaturas para garantizar la vida de la bacteria.

Al momento del uso la dosis (paquete de 500 gramos) se mezcla con las 80 libras de frijol que se use como semilla para sembrar cada manzana de tierra.

El inoculante estimula el crecimiento de nódulos de las plantas y la fijación de nitrógeno.

Eso evita el uso de nitrógeno adicional estimulando el rendimiento. El uso de una dosis de inoculante puede equivaler al uso de hasta cuatro quintales de urea.

Según Berríos el laboratorio de Upanic tiene capacidad de producir hasta 50,000 dosis por ciclo agrícola.

Se han realizado pruebas para elaborar inoculante para maíz, pero aún no hay resultados concretos.

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Sin embargo hasta este año la producción de inoculante superará las 12,000 dosis.

DE VIEJO USO EN EL PAÍS

Los inoculantes llegaron a Nicaragua hace unos veinte años con el auge de la soya. Cuando en el país se sembraban 45,000 manzanas de ese producto cada año.

“En esa época Upanic los trajo para apoyar a sus asociados. Instaló un laboratorio y llegó a producir entre 90,000 y 100,000 dosis por año. Sin embargo, la caída del cultivo de la soya hasta unas 4,500 manzanas hizo disminuir considerablemente la producción del inoculante”, detalla Julio Palma, director de proyectos de Upanic.

Después de varios años en los que casi se abandonó la elaboración del preparado, en el 2008 Upanic decide retomar la producción adecuándolo también al cultivo de frijol. Ese año se produjeron unas 600 dosis que se donaron a los productores para promover su uso.

Entre el 2009 y 2010 con el apoyo de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal (Funica) se logra desarrollar el mercado del inoculante en algunas comunidades de León, Chinandega, Matagalpa, Jinotega y Estelí.

“Eso nos permitió, a través de un proyecto compartido en el que Funica invirtió unos 26,000 dólares y Upanic unos 20,000 dólares, pasar de producir 600 dosis a 1,500, que se seguían donando a razón de una por productor, para incentivar el uso”, indica Palma.

ALIANZA PARA PROMOVERLO

Esa inversión permitió desarrollar e inscribir la marca Nitronat (Nitrogenos naturales) y seguir promocionando el producto.

Pero conscientes de que aún el uso era muy limitado, en el 2011 se firma una alianza entre Upanic, la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y la Cooperativa Agroindustrial de Frijol del Norte (Cecoopsemein RL).

El proyecto, que concluye este mes, sobrecumplió sus metas: permitió que a la fecha más de 2,500 productores de frijol usaran el inoculante. Más de 4,000 lo conocen, se capacitó a más de 140 técnicos y se han recibido pedidos de unas 11,600 dosis para la siembra de los subciclos de primera y postrera del ciclo 2013-2014 que está por iniciar. Todavía no hay pedidos para la siembra de apante, que es cuando más frijol se cultiva. Y están pendientes de recibir el pedido de la UNAG.

Para la siembra de soya que se hace entre junio y julio se prepararán unas 6,000 dosis.

SE NECESITA PROMOVER

La gerente general de Funica, María Auxiliadora Briones, estima que para garantizar que todos los productores o al menos la gran mayoría, conozca esta tecnología y tenga acceso a ella, es necesario desarrollar una campaña masiva en la que participen además de las organizaciones privadas, que ya lo han venido haciendo, las instituciones del sector público vinculadas al sector productivo.

“Esa campaña debe incluir a los productores pero también al sector público, la academia y a los comercializadores que cumplen su rol en la cadena productiva del frijol, para que juntos se promueva el uso de este producto que beneficiaría mucho al sector”, asegura Briones.

Para la UNAG el uso del inoculante en el cultivo del frijol negro que exportan a Venezuela ha sido muy beneficioso. Eso ha provocado que de usar 600 dosis el año pasado, solo en el subciclo de primera planeen usar unas 6,000 dosis.

Sin embargo, el presidente de la organización, Álvaro Fiallos, coincide con Briones en que se debe desarrollar una campaña masiva para promover el uso del producto, ya que con condiciones de humedad óptimas y el manejo adecuado del cultivo se obtienen excelentes rendimientos de “hasta casi el doble de lo que se obtiene sin el uso de inoculante”.

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