Tania Sirias
El editor en jefe del diario LA PRENSA, Eduardo Enríquez, estará el día de hoy en Honduras donde presentará, en la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), su libro Muerte de una República.
El viernes 17 de mayo participará en la III Asamblea de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (RedLad), donde disertará sobre corrupción y Estados cooptados.
En una entrevista concedida a La Prensa de Honduras, Enríquez aseveró que “los nicaragüenses perdimos nuestra democracia y nuestra República porque no supimos qué hacer con ella cuando la tuvimos”.
Comentó que el contenido de su obra trata de la debilidad de las instituciones democráticas, el desdén por las leyes, la existencia de una clase política y empresarial egoísta y la falta de conciencia ciudadana entre los habitantes de un país, situaciones que hacen a nuestros sistemas de gobierno presa fácil de caudillos autoritarios.
Enríquez afirmó que las debilidades no son exclusivas de los nicaragüenses, porque particularmente en el norte de Centroamérica esos problemas también existen.
Agregó que el libro es útil para todos los centroamericanos e, incluso, para los ciudadanos de los países miembros del Alba porque muestra cómo la combinación de los factores arriba mencionados pueden convertir rápidamente un sistema que pensamos democrático en uno autoritario, incluso absolutista como el que se vive en Nicaragua.
RETOS POLÍTICOS Y SOCIALES
En la entrevista con el medio hondureño, Enríquez destacó que, en el ámbito político, los líderes deben atender a sus bases, estar pendientes de sus necesidades y tratar de resolverlas de la manera más justa y equitativa posible. Sostuvo que también deben organizar y capacitar a los miembros de sus partidos en temas republicanos.
En el ámbito social, el tema es la educación. “Nuestras economías son débiles y pequeñas, pero si solo hubiera una cosa que pudiéramos hacer, esa tendría que ser garantizar educación básica y técnica de calidad”, dijo el editor en jefe de LA PRENSA.
Otro de los puntos abordados en la entrevista fue sobre los beneficios y problemas de la alianza con Petrocaribe, donde Enríquez señaló que esto dependerá del uso que se le dé a este acuerdo.
“Obtener el petróleo en términos concesionales en estos tiempos es algo que no se puede rechazar, pero esa ventaja económica debe utilizarse para el desarrollo del país y para salir lo más rápido posible de esa dependencia petrolera”, manifestó Enríquez.
Agregó que el problema en Nicaragua es que Daniel Ortega maneja la cooperación que se inició con Hugo Chávez como un negocio privado que ha convertido a su familia en una de las más ricas de Nicaragua, si no la más acaudalada en cinco años.
“Muy poco de la cooperación venezolana ha llegado a programas sociales. El programa Hambre Cero, por ejemplo, supuesta punta de lanza para luchar contra la pobreza, es financiado con el presupuesto, préstamos del BID y donaciones de Taiwán”, aseguró Enríquez.
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