WASHINGTON/AFP
Altos funcionarios estadounidenses criticaron una campaña de «constante represión» antes de las elecciones presidenciales en Irán, y admitieron que es muy difícil pronosticar un resultado a causa de un proceso secreto que puede terminar en el veto a algunos candidatos.
La futura orientación de los próximos líderes iraníes en relación a las negociaciones con las potencias mundiales sobre el programa nuclear de Teherán también es difícil de determinar, dijeron altos funcionarios del departamento de Estado a congresistas estadounidenses.
«Probablemente haya algunos candidatos que podrían considerarse más interesados en ver las negociaciones nucleares desde una perspectiva más positiva», dijo la subsecretaria de Estado Wendy Sherman. «Sin embargo, del tema nuclear se encarga solamente el líder supremo, y es quien toma la decisión final al respecto», subrayó.
El exmandatario iraní Akbar Hachemi Rafsanjani (1989-1997) se inscribió el pasado sábado como candidato a las elecciones presidenciales del próximo 14 de junio.
El expresidente, que cumplirá 79 años en agosto, preside actualmente la principal autoridad de arbitraje político del país, cuyos miembros son designados por el guía supremo Ali Jamenei.
Ahmadinejad, que derrotó a Rafsanjani en las presidenciales de 2005, tiene que dejar el poder este año, después de haber ejercido dos mandatos, el máximo autorizado.
La nómina de candidatos presidenciales no será conocida hasta fin de mes, cuando el Consejo de los Guardianes de la Revolución haga pública la lista de nombres que no fueron vetados.
Denunciando «un deliberado y constante nivel de represión en la campaña electoral», Sherman dijo al comité de Relaciones Exteriores del Senado que el Consejo «usa criterios vagos para eliminar potenciales candidatos».
«En ausencia de un proceso transparente, es difícil para nosotros decir si las elecciones en Irán serán libres, justas o representarán la voluntad del pueblo iraní», advirtió.