Lucydalia Baca Castellón
Tras haber alcanzado sin problemas la meta de crecimiento del 4.5 por ciento en el período anterior y con la fe puesta en que la naturaleza hará su aporte al garantizar el cumplimiento de los pronósticos de un “buen invierno”, el sector productivo espera las primeras lluvias para dar por iniciado el ciclo agrícola 2013-2014. Este año las autoridades proyectan un aumento de al menos cinco por ciento en la producción agrícola, basado en una mejoría de la productividad.
Aunque las cifras oficiales de las áreas de siembra y la proyección de cosecha por producto se harán públicas en el acto oficial del inicio del ciclo agrícola que está previsto para el próximo 18 de mayo, los titulares de los ministerios Agropecuario y Forestal (Magfor) y de Economía Familiar Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca) han adelantado la meta de producción agropecuaria.
En los tres subciclos (primera, postrera y apante) del período 2012-2013 se cultivaron 1.81 millones de manzanas de tierra, la mayor parte de estas —1.17 millones— fue con granos básicos, principalmente maíz, frijol, arroz y sorgo, lo que permitió una producción aproximada de 25.9 millones de quintales, según cifras del Plan Nacional de Producción 2012-2013.
Dijo que si bien abordará las propuestas para responder a la plaga de la roya no será exclusivo al tema. “Nicaragua no va hacer un plan de la roya, vamos a hacer un plan para renovar, fortalecer, transformar la calificultura y ponerla a la altura de la economía agrícola internacional”, afirmó.
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Para Bucardo los inventarios permitirán una buena oferta durante el año y en el subciclo de apante (a final del año) —donde se concentra gran parte de la producción del grano— sustituirían algunas áreas con frijol negro que tiene mercado asegurado en Venezuela.
Según el presidente de la UNAG, Álvaro Fiallos, esa organización está preparando semilla para garantizarla a sus asociados. Aconseja que de las 436,000 manzanas de frijol que se cultivan durante el ciclo, se cultive en partes iguales frijol rojo para el consumo local y negro para exportar a Venezuela, que paga en promedio 46 dólares por quintal.
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Igual que en los últimos años las metas de crecimiento están basadas en el aumento de la productividad y no en las áreas de siembra. “Nuestros suelos, nuestra tierra tiene límite, no crece. No podemos estimular el crecimiento de la frontera agrícola. Pero sí podemos producir más en las mismas áreas… Aumentar la productividad nos va a permitir asegurar el alimento a nuestro pueblo y seguir exportando a los mercados internacionales”, declaró a LA PRENSA el titular del Magfor, Ariel Bucardo.
CAMBIAR CULTURA PRODUCTIVA
Según Bucardo, esperan que “Dios y la Virgen” permitan que los pronósticos de un período lluvioso normal que ha hecho el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) se cumplan, para que en este subciclo de primera en el que se concentra principalmente el cultivo de granos básicos, sea exitoso y que favorezca también al sector ganadero, porque la lluvia “reverdece los pastos y eso significa más carne y más leche para el país”.
La política nacional de producción, según Bucardo, estará dirigida a desarrollar estrategias que garanticen el aumento de la producción en las mismas áreas , esto “no solo en el tema agrícola, sino también en el tema pecuario… Aspiramos crecer, pero en vías de mejorar la capacidad productiva con nuevas prácticas, incrementando la productividad casi en todos los sectores”, insistió el funcionario sin ofrecer detalles sobre los nuevos métodos que se adoptarán.
Por su parte el titular del Mefcca, Pedro Haslam, en declaraciones a medios oficialistas reconoció que incrementar la productividad es un tema complejo, que depende en gran medida del esfuerzo de los productores, pero sigue condicionado a la temporada lluviosa.
Citó como ejemplo que a pesar de haberse alcanzado las metas de crecimiento, en el ciclo productivo anterior, se pudo obtener resultados mejores. Sin embargo, el prolongado período seco que afectó las siembras de postrera y apante lo impidió.
Para Haslam la clave radica en el cambio de la cultura productiva, el que demanda el abandono de tradicionales prácticas de cultivo, la dependencia de recursos externos como insumos y semillas, y la adopción de nuevos métodos y tecnologías alternativas más amigables con el medioambiente.
“Eso tiene que ver también con la capacidad que podamos tener desde las instituciones a través de diferentes métodos; y sobre todo, tomando en consideración la plataforma organizativa que tiene el campesino y los productores, para poder llegar a más sectores con nuestros servicios de tecnología, de asistencia, de financiamiento y de acompañamiento”, admitió Haslam.
MÁS TECNOLOGÍA
Para el presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), Álvaro Fiallos, la asistencia técnica junto al uso de semilla certificada o mejorada sería de gran ayuda para el incremento de la productividad. Sin embargo, ambas siguen restringidas a la gran mayoría de productores. En el caso de las semillas porque “el proceso desde que se produce la semilla genética hasta que se reproduce la certificada lleva más de cuatro años y es poco lo que se obtiene cada año”.
Según cifras del IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011) durante el ciclo productivo 2010-2011 de las 262,546 parcelas o Explotaciones Agropecuarias (EA) registradas solo 46,063 recibieron asistencia o capacitación técnica. En 12,059 utilizaron semilla certificada. En 29,665 usaron semilla mejorada y en 191,184 se produjo con semilla criolla.
EL OBSTÁCULO DE SIEMPRE
Para Fiallos, las metas de crecimiento del Gobierno son “tímidas” en relación con lo que puede hacerse ante la proyección de un buen invierno. Sin embargo, la falta de financiamiento “como todos los años” podría convertirse en el principal obstáculo para que más de la mitad de los 262,285 productores que existen en el país realicen sin problema su actividad productiva.
Sin embargo, Fiallos tiene esperanzas en una alianza que se estaría concretando entre Alba-Caruna, el Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos) y el Banco de la Producción (Banpro).
Fiallos confía en que dicha alianza facilite el desembolso de al menos parte de los 400 millones de dólares que se requieren para financiar la actividad productiva durante todo el ciclo agrícola y que estos créditos se dirijan a esos 150,858 pequeños productores (que cultivan menos de diez manzanas), que por distintas razones se les dificulta el acceso al crédito.
Aunque los ministros reconocen que en el tema del financiamiento “nunca habrá suficientes recursos”, Haslam coincide con Fiallos en que los fondos del fideicomiso con recursos del Alba que manejarán Caruna y el Banpro, a través del programa de crédito para granos básicos denominado Cristiano Socialista y Solidario (Crissol), beneficiará al menos a 30,000 pequeños productores, a través de grupos solidarios que estén solventes con el programa.
Adicionalmente, el Gobierno firmó ayer un convenio de préstamo por diez millones de dólares con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), para financiar un proyecto de incremento de la productividad agropecuaria que tiene un costo total de 52 millones de dólares. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgará cuarenta millones de dólares y el Gobierno los restantes dos millones de dólares.
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