En una oportunidad, Albert Einstein se preguntaba: ¿Por qué siendo la tecnología tan magnífica, que ahorra trabajo y hace la vida más fácil, aporta tan poca felicidad?
“Simplemente no hemos aprendido a usarla con tino” se respondía el científico. En Nicaragua, al menos en el beisbol, no se usa de ninguna manera.
Y hablo de aspectos esenciales, es decir, de un sistema que permita proveer información de los juegos con sus detalles elementales, nada de profundidad científica.
Es más fácil obtener una información precisa de una actividad deportiva en Sierra Leona, que en Nandaime. Y no es exageración. No son los aparatos. Somos nosotros.
En Nandaime (59 km. al sur de Managua) jugó la Costa Caribe y Granada. En esa serie estaba en acción Darrell Campbell y sin embargo, no se sabe cuánto bateó.
Seguimos con prácticas obsoletas para procesar la información, y lo que es peor, se continúa privando a los fanáticos de la historia, siendo a ellos a quien pertenece.
La historia del beisbol nica, resultados, estadísticas y los demás detalles, no se han automatizado. Se las está devorando el comején en una oficina del Estadio Nacional.
¿Cómo se va a medir si se ha avanzado o retrocedido, si no se tiene información? No se pueden tomar decisiones o emitir juicios sin los datos.
Mi punto no es culpar a nadie o pedir que se facilite el trabajo a los periodistas, sino más bien, permitir al fanático del beisbol, tener acceso a la información.
Hay que modernizar los sistemas de trabajo y usar las facilidades que brinda la tecnología. Para eso no son urgentes equipos nuevos, sino mentes dispuestas a servir.
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