WASHINGTON AFP
El príncipe Harry, en el uniforme de gala de su regimiento del ejército británico, rindió homenaje a los soldados estadounidenses muertos en Irak y Afganistán en el segundo día de una gira por Estados Unidos, dedicada especialmente a los veteranos de guerra.
Con las manos enguantadas en la espalda, el tercero en la línea de sucesión a la Corona británica caminó solo por las filas de lápidas blancas, en una soleada sección del Cementerio Nacional de Arlington reservada a los caídos en las guerras más recientes de Estados Unidos.
Llevaba el uniforme azul marino del regimiento de caballería Blues and Royals, al que se incorporó en 2006, además de una boina azul claro que lo identifica como piloto de los helicópteros de ataque Apache de la fuerza aérea británica.
En un arreglo floral, el príncipe dejó una nota escrita a mano: “A mis camaradas de armas de Estados Unidos de América, que han pagado el último sacrificio por la causa de la libertad”.
El príncipe, apodado Harry, de 28 años, quien estuvo desplegado dos veces en Afganistán, firmó la tarjeta de borde negro con su nombre oficial: capitán Enrique de Gales.
De allí, Harry se dirigió al hospital Walter Reed National Military Medical Center para visitar soldados estadounidenses en terapia física y conocer los últimos avances en prótesis.
También estuvo en la Casa Blanca, donde tomó el té con la primera dama Michelle Obama y esposas de veteranos militares de Estados Unidos, en un evento que no estaba incluido en su agenda oficial.
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