Cuando la pareja decide romper un compromiso y viene el divorcio, deben tomar en cuenta que sus hijos tendrán vidas diferentes.
Estarán en dos mundos completamente opuestos a lo que vivieron con sus papás, esto, independiente de cómo se llevaban los padres, la mayoría de los hijos prefieren que ellos no se separen.
Los mundos que deberán enfrentar ahora que hay ausencia de uno de sus padres serán una dificultosa adaptación y obviamente presentarán alteraciones en su comportamientos, con conductas inadecuadas o regresiones cuando son muy pequeños, por ejemplo: orinarse en la noche en la cama, chuparse el dedo, rabietas, bajo rendimiento escolar a cualquier edad.
El padre que en la mayoría es quien se va y rehace su vida solo o ya sea acompañado, llevará a ese nuevo hogar a sus hijos, los que pasarán unos días como se estila , pasar el fin de semana y tendrán que adaptarse a estilos diferentes de los de su otra casa. Tal vez conocer a la nueva pareja quien tendrá establecida sus normas y reglas diferentes a las que estaban acostumbrados. Se esforzarán en complacer o se revelarán con conductas que pueden ser con sus mismos padres o amistades .
Esto debe ser tratado preferiblemente con la especialista, porque hay todo un cambio y alteraciones tanto de su estado de ánimo como de su conducta. Si no se sabe manejar o se trata de forma inadecuada, pueden empeorar la situación de ellos cuando se les acusa de una simple malacrianza.
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