Stephen Curry oculta la pelota a Tony Parker en ruta hacia el cesto, en su notable actuación ayer en Oakland. LA PRENSA/AP/MARCIO JOSÉ SANCHEZ

Empatados

Desanimado, con su tobillo izquierdo débil y la temporada de su equipo en juego, Stephen Curry se preguntaba si podía recuperarse a tiempo para el juego más importante de su carrera hasta que un mensaje de texto apareció en la pantalla de su teléfono cerca de las 2:00 de la mañana del sábado.

Desanimado, con su tobillo izquierdo débil y la temporada de su equipo en juego, Stephen Curry se preguntaba si podía recuperarse a tiempo para el juego más importante de su carrera hasta que un mensaje de texto apareció en la pantalla de su teléfono cerca de las 2:00 de la mañana del sábado.

Curry devolvió la llamada a su madre, Sonya, y descargó sus frustraciones sobre su más reciente e inoportuno contratiempo por lesión. Al final, ella lo tranquilizó.

“Ella solo me recordó y me puso a prueba para que me apoyara en mis compañeros”, dijo Curry.

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El argentino Emanuel Ginóbili terminó con 21 puntos, cuatro rebotes y tres asistencias en 36:47 minutos de juego, mientras que Tim Duncan contribuyó con 19 tantos y 15 rebotes por los Spurs, que fueron superados 38 % a 35.5 % en porcentaje de tiros de campo.

“Nos colocamos en posición de ganar el partido y es frustrante porque sentimos como si lo hubiéramos entregado”, indicó Duncan. El quinto partido de la serie está programado para el martes.

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Lo que siguió fue una obra maestra del Día de las Madres. Curry registró 22 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias pese a la lesión de tobillo izquierdo, ayudando a los Warriors de Golden State a remontar para vencer el domingo por 97-87 a los Spurs de San Antonio en tiempo extra para empatar 2-2 su serie de las semifinales de la Conferencia del Oeste de la NBA.

“Tal parece que cada vez que uno cae en una buena racha y se siente un tanto sano hay un contratiempo”, dijo Curry, quien acertó siete de sus 15 tiros de campo, incluyendo la mitad de sus 10 tiros de tres puntos. “Y eso solo pone a uno a prueba. Cambia su rutina. Cambia su perspectiva del juego, su preparación. Uno tiene que lidiar con la lesión y con los ajustes que se realizan como equipo”.

Curry y los Warriors vencieron los obstáculos con ayuda de todas partes. Harrison Barnes sumó 26 tantos y 10 rebotes, Jarrett Jack aportó 24 puntos como suplente y el pivote australiano Andrew Bogut agregó 18 rebotes para ayudar a los Warriors a recuperarse de una desventaja de ocho puntos en los últimos cinco minutos del cuatro período.

Golden State anotó los primeros nueve tantos en el tiempo extra para desatar la euforia de los 19,596 aficionados —vistiendo de amarillo— y dar a esta serie otro giro.

Incluso el entrenador de los Warriors, Mark Jackson, dudaba que Curry pudiese jugar, especialmente después de que su armador estrella recibiera una inyección por la mañana para aliviar el dolor en su tobillo y aun así tuviera problemas para apoyar el pie sin problemas.

Jackson habló con Curry para ver cómo se sentía. “Me dijo: ‘Voy a dar todo lo que traigo, entrenador’. Esa no es la manera en que suele hablar. De inmediato supe que no estaba al ciento por ciento”, dijo Jackson, quien consultó la situación con el gerente general del equipo, Bob Myers, en su oficina antes de decidir que Curry jugaría.

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