El Barcelona ganó ayer su 22da liga española sin necesidad de jugar, pues el empate de su escolta Real Madrid 1-1 en cancha del Espanyol proclamó matemáticamente campeón al equipo azulgrana.
Con 88 puntos en 34 partidos y siete de ventaja sobre el Madrid, que suma 36 encuentros, el Barsa es un líder oficialmente inalcanzable para el conjunto de José Mourinho y ya no requiere de la victoria en su partido hoy contra el Atlético de Madrid para celebrar.
En 2009, el Barsa se proclamó campeón un sábado en que Madrid perdió 3-2 en Villarreal, mientras que el Barcelona jugaba el domingo ante el Mallorca.
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Al Madrid, líder absoluto de la historia con 32 ligas conquistadas, solo le quedan seis puntos en disputa, pues jugó el cotejo adelantado de la 36ta fecha el pasado miércoles al tener que pelear la final de la Copa el Rey el próximo viernes contra el Atlético.
Si el Barsa ganara hoy su intrascendente choque ante el cuadro rojiblanco, así como en sus tres encuentros restantes, igualaría el récord de 100 puntos conseguidos en un campeonato, firmado por el Madrid la campaña anterior.
Eliminado de la Copa del Rey y la Liga de Campeones en semifinales, el Barsa se congratula de la conquista de la liga, que encarriló con 18 victorias de 19 posibles en el inicio de Tito Vilanova al timón.
El Espanyol dejó a un lado la rivalidad ciudadana con los “culés” y facilitó el festejo gracias a gol del uruguayo Christian Stuani a los 23 minutos que los “merengues” solo pudieron nivelar por vía de Gonzalo Higuaín a los 58.
El equipo del mexicano Javier Aguirre no ha perdido este año con el Madrid, con el que empató de visitante en la primera vuelta, después del fichaje del “Vasco”, quien sacó al equipo del descenso.
Ante un Madrid que presentó un once sin Cristiano Ronaldo, al que Mourinho pretendió reservar para la final de copa junto a Mesut Oezil y otros titulares habituales, el Espanyol salió fuerte, queriendo imponer un ritmo alto de partido.
Con este título, el Barsa cierra un año en que la Liga ha sido el único trofeo que se lleva, tras caer en las semifinales de la Copa del Rey y de la Liga de Campeones, y haber perdido la Supercopa de España, que esta temporada la jugó como campeón de la pasada Copa contra el Madrid.
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