Tatyana Luna
Muchos creen que para lucir una piel hidratada y tersa es necesario practicarse procedimientos dermatológicos químicos, pero en realidad hay una manera más sencilla y natural con la que puedes recuperar los nutrientes que ha perdido tu piel a causa del pasar de los años, rayos solares y en los casos donde el acné se ha vuelto un molesto problema.
[/doap_box]
Se trata de la arcilla verde, que a través de los años ha sido utilizada para fines estéticos y terapéuticos; a pesar que la arcilla proviene del suelo es tan prodigiosa que con su aplicación transmite sus minerales hacia la zona que quieres trabajar.
Tanto así que rejuvenece tu piel, la hidrata, desaparece las ojeras, combate las arrugas y la piel seca, su aplicación te dejará la piel como la de un bebé, afirma la médico general y naturortopática del Centro de Medicina Natural Psicofísico, Wilda Carrillo.
Este tipo de tratamiento a base de arcilla verde es ideal para la personas que quieren tener una piel tersa, pero especialmente para los cutis grasos, dado que elimina la grasa e impurezas del rostro porque actúa desde los poros.
APLÍCALA
Según la especialista, la terapia la puedes realizar en la comodidad de tu casa. Basta con que compres la arcilla verde (polvo), la mezclas con agua y en un recipiente de barro empiezas a formar la pasta. Remuévela con un mortero (molinillo) hasta conseguir una masa homogénea, expresa Carrillo.
A la pasta puedes aplicarle sábila, miel, avena, agua de mar, dependiendo de lo que quieres tratar. Eso sí, antes de aplicarte la masa, limpia muy bien la zona que deseas trabajar para que la arcilla actúe de forma eficiente.
Luego aplícate una capa fina de arcilla verde con una brocha, excepto la parte del contorno de los ojos, el interior de la nariz y los labios.
AL PIE DE LA LETRA
Primero debes aplicarte la arcilla verde todos los días por una semana, luego dos veces a la semana y por último aplícatela semanal, y verás como se aclara tu piel, reducen las patas de gallo, mejora tu acné y elimina esas manchitas que tanto te preocupan, detalla Maritza Guevara, fisioterapeuta.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B