MABEL CALERO
La iglesia es un símbolo de respeto para cientos de creyentes, pero hoy en día las cosas han cambiado, pues la parroquia de Jinotepe está atrapada dentro del populoso mercado de la ciudad, que ha convertido este lugar en un baño público.
El sacerdote Juan de Dios García, vicario de la parroquia Santiago, asegura que el mercado se ha convertido en una problemática social que ha afectado a la población en general, incluyendo al templo.
La iglesia tiene cinco entradas, pero debido a los tramos que se han extendido en las tres aceras, solo una entrada ha quedado libre y en temporada de ventas buenas esta entrada queda cerrada.
“Cuando las entradas están cerradas y le pedimos permiso a los comerciantes, nos responden mal. Por eso es urgente que realicen el traslado. Jinotepe no es ni la sombra de lo que es ahora. Si Jinotepe compitiera por el municipio más sucio, yo creo que se llevaría el primer lugar”, afirmó el líder religioso.
Pero además de estar acaparados por los comerciantes, cada día tienen que lidiar con la basura que dejan amontonada en la parroquia y el hedor, pues de vez en cuando se meten para hacer sus necesidades fisiológicas.
“Se ha perdido el respeto por el templo y no puede continuar así. Lamentablemente aquí la gente se mete a hacer sus necesidades como si fuera baño, no les importa la hora”, agregó.
Don Aníbal Barrera, fiel católico, asegura que no se puede seguir permitiendo estos abusos, pues el templo de Dios se merece respeto.
MERCADO EN CONSTRUCCIÓN
Aunque la alcaldesa Karla Zúniga dijo que era un hecho que en el mes de junio se realizaría el traslado de los comerciantes al mercado nuevo, la construcción de la cuarta etapa ha avanzado a paso lento, lo que ha atrasado el proceso.
En el nuevo mercado Jorge Matus Téllez, en el barrio San Rafael, la municipalidad está construyendo 300 módulos valorados en 13 millones de córdobas para terminar la cuarta etapa del proyecto, que beneficiará a unos 1,000 comerciantes.
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