Noel Amílcar Gallegos
Sensibilidad es todo lo que piden a la Alcaldía de Nindirí ciudadanos de la calle ubicada cerca del kilómetro 26 y medio de la carretera Nindirí-Masaya, en el reparto Martín Castellón, ante la situación de insalubridad que vienen arrastrando por años.
“Queremos hacerlo antes de que inicie el invierno, porque sabemos lo que está pasando esa gente”, sostuvo el funcionario.
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LA PRENSA se presentó al lugar ante la queja de la población y constató la difícil situación de la zona. Hedor, mosquitos, agua sucia y desechos químicos, es lo que impera en ese vecindario, ante la mirada impotente de los pobladores.
La situación se empeoró hace un año cuando la municipalidad adoquinó un tramo, dejando como desaguadero la mencionada calle.
Lo peor del caso es que los vecinos aseguran que los niños y ancianos corren peligro de no resistir una epidemia, porque ahí se estancan las aguas servidas de los lugares aledaños y los químicos de una chatarrería ubicada en este vecindario. Esta situación, según los pobladores, ya es del conocimiento de la alcaldesa de Nindirí, Clarissa Vivas Castellón, pero hasta la fecha no han recibido ningún tipo de respuestas.
“En invierno el agua sucia se me mete en los cuartos, en los baños, la cocina, y en la medianoche tenemos que andar sacando toda esa agua. Aquí es una porquería, ya no aguantamos más, los niños se me han enfermado, hemos tenido punto de dengue; ya no soportamos el zancudero y esto es todo el año”, dijo doña Yaneth Méndez.
Francisco Urbina agregó que cuando construyeron la calle les dijeron que iban a corregir ese desvío, pero así quedó.
“¿Es necesario hacer el llamado al señor presidente (Daniel Ortega) y a la señora Rosario Murillo para que resuelvan los problemas? ¿Y para qué tenemos a los gobiernos municipales? El problema es que nos vienen boleando desde hace mucho tiempo. Aquí hasta con cáncer podemos salir”, mencionó Urbina.
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