El cineasta británico Ken Loach, que cumplirá 77 años en junio, sigue combativo y soñando con un mundo mejor, como lo confirma su último trabajo, Espíritu del 45, que se estrena el miércoles en Francia.
En una entrevista en un viejo cine del Barrio Latino de París, Loach habló de su último filme, un brillante y conmovedor documental sobre los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno laborista electo tras ese conflicto creó el “Estado del bienestar”.
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Pero el realizador también se refirió, sin pelos en la lengua, a la situación actual del cine y de la televisión, que “no reflejan”, dijo, el “caos” que se vive en Gran Bretaña y Europa, con un desempleo galopante y un auge de la extrema derecha.
“La sociedad no funciona, es un caos”, afirmó Loach, cuya película echa una mirada teñida de nostalgia sobre las esperanzas y sueños de una vida mejor generadas por la instauración de medidas como “seguro médico para todos”.
Fiel a su visión del cine como arma de lucha política y social, Loach expresó la esperanza de que su Espíritu del 45 pueda “ofrecer pistas para salir” de la situación actual, que se asemeja, opinó, a la de esos terribles años de antes de la guerra, cuando una gran parte de la población vivía sumida en el desempleo y atenazada por la pobreza.
Con este filme, “quiero recordar que garantías como un seguro médico para todos, vivienda decente y ayudas a los desempleados y a los ancianos son posibles, y que no son un acto de Dios”, declaró Loach, para quien “el libre mercado y el capitalismo nunca pueden proveer una vida digna y segura para la mayoría de la gente”.
CINE COMPROMETIDO
Sus declaraciones, y sobre todo el aliento y el espíritu que lo animan, recuerdan por qué el nombre de Loach es desde hace años sinónimo de un cine comprometido con la realidad y con la lucha por construir un mundo mejor.
Una de las cosas que duelen más al cineasta británico es la falta de esperanza de los jóvenes, no solo en Gran Bretaña sino también en muchos países, entre ellos España.
En los tiempos que corren, “los jóvenes no creen que podrán tener un empleo, una casa, o proveer por una familia”, lamenta el realizador, que en el 2006 fue coronado en el Festival de cine de Cannes con una Palma de Oro por El viento que agita la cebada, sobre el conflicto de la independencia de Irlanda.
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